Leslie Alonso, Head of IT Americas en DRAEXLMAIER, comparte su visión sobre cómo la tecnología y el liderazgo resiliente impulsan la transformación digital en la industria automotriz. Destaca que el papel del CIO ha evolucionado: de soporte técnico a socio estratégico del negocio. Subraya la importancia de la agilidad ante la disrupción global, la formación de talento joven mediante programas duales y el liderazgo auténtico basado en transparencia y propósito. Además, aborda los retos de la transición energética y la necesidad de impulsar la diversidad y el liderazgo femenino en tecnología.
En un momento en que la industria automotriz enfrenta cambios estructurales —desde la disrupción de la cadena de suministro global hasta el avance de los vehículos eléctricos e híbridos—, las decisiones tecnológicas se han convertido en el corazón de la estrategia empresarial. Leslie Alonso, Head of IT Americas en DRAEXLMAIER, compartió con Neuron su visión sobre cómo la tecnología, el liderazgo y la resiliencia están redefiniendo el futuro de las organizaciones.
El papel de DRAEXLMAIER en la industria premium
DRAEXLMAIER, de origen alemán, es proveedor estratégico de la línea premium automotriz. Entre sus desarrollos destacan los sistemas eléctricos y electrónicos de lujo (el “sistema nervioso” del automóvil), interiores completos y baterías de alto voltaje. Sus clientes son nombres que marcan la pauta en el mercado: BMW, Maserati, Tesla o Mercedes-Benz.
“Hoy vivimos un entorno disruptivo. Lo que presupuestamos hace un año ya no corresponde con la realidad actual. Hemos tenido que ser más ágiles, productivos y resilientes, porque la industria ya no puede planear con la certeza de décadas pasadas”, afirma Alonso.
Retos en la transición energética
Aunque la narrativa global ha impulsado los vehículos eléctricos, Alonso fue clara: el camino no es lineal. En mercados como México, la infraestructura aún no está lista para soportar una electrificación masiva. “Estamos viendo una tendencia hacia los híbridos o incluso hacia mantener líneas de gasolina. El ciclo energético en México, basado aún en combustibles fósiles, no genera la ventaja competitiva que se presume en otras regiones”, explica.
Esto revela un matiz crucial: la sostenibilidad no es solo ambiental, sino también tecnológica y de infraestructura. Sin una planeación adecuada, las promesas de la electrificación se convierten en un desafío operativo.
Tecnología: de la moda a la necesidad
En un mercado saturado de soluciones “de moda”, Alonso enfatiza que la clave está en resolver necesidades reales con un claro retorno de inversión. “No se trata de implementar inteligencia artificial porque está en tendencia, sino de atender necesidades concretas: logística, compras, procesos internos. A veces, un Excel bien diseñado puede ser más valioso que un agente de IA sin justificación de negocio”.
Este enfoque pragmático refleja una transformación en el rol del CIO: de ser ejecutores técnicos a convertirse en traductores estratégicos, capaces de conectar las prioridades del negocio con la tecnología adecuada.
Liderazgo en TI: de traductores a aliados estratégicos
Para Alonso, el CIO actual debe hablar múltiples lenguajes: finanzas, tecnología, ciberseguridad y negocio. “Somos una interfaz. Si hablo solo en lenguaje técnico, los financieros no me entienden. Si hablo solo en números, el área técnica se queda fuera. El valor del CIO está en esa capacidad de traducir y alinear intereses”.
Esto convierte al área de TI en un socio estratégico, más allá de ser percibido como “soporte”. Hoy, asegura Alonso, TI debe ser el habilitador del cambio, la eficiencia y la innovación.
Talento: formar desde dentro y adaptarse a nuevas generaciones
Uno de los mayores desafíos de la industria tecnológica es el talento. Alonso reconoce que la estabilidad laboral ya no es prioridad para las nuevas generaciones. Frente a ello, DRAEXLMAIER apuesta por sistemas duales de formación —inspirados en el modelo alemán— para desarrollar a jóvenes desde posiciones junior hasta senior.
“Es mejor invertir en educación, certificaciones y acompañamiento. El talento puede irse en 2 o 3 años, pero ese tiempo es suficiente para generar productividad. Además, con los programas duales logramos mayor compromiso y retención”, destaca.
La clave, dice, está en aceptar que las motivaciones han cambiado: mientras generaciones anteriores buscaban estabilidad, hoy los jóvenes priorizan la cultura laboral, el ambiente y el propósito.
Diversidad, autenticidad y mujeres en liderazgo
Como líder en un sector históricamente dominado por hombres, Alonso resalta la importancia de romper paradigmas y fomentar referentes femeninos en tecnología. “Muchas mujeres no se postulan a posiciones si no cumplen el 100% de los requisitos, mientras que los hombres lo hacen con un 10%. Es necesario que las mujeres levanten la mano, se atrevan y se conviertan en modelos para las siguientes generaciones”.
Además, subraya que el liderazgo debe basarse en valores como la transparencia, la autenticidad y la comunicación abierta, incluso frente a la incertidumbre. “Decir ‘esto no lo sé aún, pero prepárense’ genera más confianza que el silencio”.
Lecciones de liderazgo personal
Más allá de lo técnico, Alonso comparte que la automotivación ha sido su motor. “La energía que proyectas es clave. Incluso en días difíciles, trato de ser positiva y mantener la visión hacia adelante. Esa actitud contagia a los equipos y abre puertas”.
Su consejo a otros líderes es claro: redefinir el éxito desde lo personal. “No todos tienen que aspirar a ser directores. El éxito depende de que tus metas, incluso las que tenías de niño, estén alineadas con lo que hoy te hace feliz”.
Reflexión final
La conversación con Leslie Alonso deja en claro que la industria automotriz vive un momento de redefinición. Entre la transición energética, la irrupción tecnológica y los cambios generacionales, la resiliencia y el liderazgo humano son tan importantes como la innovación técnica.
El mensaje para los CIOs, CISOs y directivos es contundente: no se trata de seguir tendencias, sino de construir un ecosistema tecnológico alineado a las verdaderas necesidades del negocio, mientras se apuesta por el talento y se fomenta una cultura de inclusión y autenticidad.







