Manuel del Moral Dávila: Hacia una logística más humana, resiliente y estratégica

En esta edición de Logistics Talks, Manuel del Moral Dávila, referente de la logística en México, comparte su visión sobre la evolución del sector: de un enfoque en costos a un modelo estratégico basado en servicio, resiliencia y sostenibilidad. Aborda los retos del transporte en México —falta de operadores, infraestructura deficiente e inseguridad— y la importancia de la Industria 5.0, donde la tecnología está al servicio del ser humano. También destaca la necesidad de líderes con soft skills, formación profesional sólida y compromiso con la responsabilidad social.

En esta edición de Logistics Talks, nos sentamos con Manuel del Moral Dávila, uno de los referentes más respetados de la industria logística en México. Con una carrera que cruza la academia, la consultoría, la operación y la dirección estratégica, Manuel ha sido testigo —y protagonista— de la evolución de la logística en el país: desde una función operativa poco comprendida, hasta convertirse en una palanca de valor, eficiencia, resiliencia y conciencia social.

Aquí sus reflexiones sobre tecnología, transporte, seguridad, formación profesional, industria 4.0 y el nuevo paradigma: una logística centrada en el ser humano.


Del centro de costos al generador de valor

Hace 30 años, “logística” era una palabra casi desconocida. Hoy, es un eje estratégico en la estructura corporativa. La principal transformación, según Manuel, ha sido pasar de una visión de reducción de costos a una de generación de valor centrada en el cliente, la resiliencia operativa y el impacto ambiental.


Tres nuevos pilares: servicio, resiliencia y sustentabilidad

Actualmente, los directores logísticos enfrentan una triada de prioridades:

  • Servicio al cliente inmediato y personalizado
  • Capacidad de respuesta ante disrupciones (resiliencia)
  • Reducción de huella ambiental

En palabras de Manuel, el costo ha pasado a un segundo o tercer plano. Lo que importa hoy es mantener la operación fluida, segura y consciente del entorno social y ecológico.


Entregas en 24 horas: lo que no se ve detrás del clic

Que un producto llegue al día siguiente después de comprarlo en línea parece ya un estándar. Pero detrás de ese clic hay un engranaje logístico complejo y altamente sofisticado. Para hacerlo posible, las empresas requieren una planeación de demanda extremadamente precisa, basada en datos de comportamiento y consumo. Además, deben contar con inventario disponible en zonas urbanas clave, alojado en micro centros de distribución con costos elevados por metro cuadrado. A esto se suma una red de entrega flexible y multicanal que va desde bicicletas hasta automóviles particulares, con repartidores independientes. La velocidad, hoy más que nunca, requiere inteligencia, cercanía y coordinación impecable.


B2B también exige velocidad… y resiliencia

En el sector industria-a-industria, la presión por cumplir tiempos no es menor. Aunque el enfoque no está en la entrega a domicilio, las empresas requieren garantizar disponibilidad inmediata de insumos, piezas y materiales clave. La pandemia aceleró esta tendencia: muchas compañías aumentaron sus niveles de inventario como medida de seguridad, elevando los días de inventario en 3, 4 o 5 días más. El “just-in-time” fue desplazado por un nuevo paradigma híbrido que busca responder rápido, aún a costa de eficiencia financiera, porque una planta parada —en sectores como automotriz o alimentos— puede representar pérdidas millonarias. La resiliencia, hoy, es también una inversión.


Transporte en crisis: sin operadores, sin infraestructura y sin seguridad

El transporte terrestre en México atraviesa una de sus etapas más difíciles. Actualmente, hay más de 65,000 unidades sin conductor por falta de personal capacitado. A esto se suma una infraestructura carretera deficiente: apenas el 44% de las vías están pavimentadas, lo cual limita rutas, incrementa riesgos y eleva costos operativos. Pero el desafío más crítico es la inseguridad, que ha obligado a empresas transportistas a evitar ciertas zonas, limitar horarios de entrega o incluso cancelar rutas. Esta combinación ha elevado los costos de operación y forzado a las compañías a desarrollar sus propias escuelas de operadores, programas de retención y beneficios especiales, entendiendo que, en muchos casos, el conductor ya no solo entrega productos, sino sostiene la continuidad del negocio.


Tecnología y confianza: el reto cultural con los operadores

Industria 5.0: la tecnología al servicio del humano

Las empresas de transporte invierten cada vez más en videotelemática, monitoreo facial, rastreo satelital y herramientas de análisis de comportamiento al volante. Estos sistemas permiten detectar signos de fatiga, desvíos de ruta, hábitos peligrosos y patrones de riesgo. Sin embargo, la implementación tecnológica debe acompañarse de una cultura organizacional empática. Como lo explica Manuel, “no se trata de espiar, sino de proteger y acompañar al operador”. Y es precisamente ahí donde entra el concepto de la Industria 5.0, un modelo que coloca al ser humano en el centro de la operación. Más allá de eficiencias técnicas, la nueva revolución industrial busca que la tecnología esté al servicio de las personas, promoviendo entornos colaborativos, seguros y éticos. Una empresa que cuida a su operador no solo reduce accidentes: construye una cultura de lealtad, eficiencia y propósito.


Formación profesional: ¿qué necesita un líder logístico hoy?

Desde su rol como académico y consejero de ConaLog, Manuel identifica dos grandes áreas de competencias:

🔹 Soft skills:

  • Disciplina
  • Liderazgo
  • Trabajo colaborativo
  • Autoaprendizaje
  • Toma de decisiones en condiciones de incertidumbre

🔹 Hard skills:

  • Optimización logística
  • Gestión de inventarios
  • Planeación de demanda
  • Diseño de rutas
  • Análisis de mercado

Lo más importante: saber decidir. “No les pagan por saber Excel, les pagan por tomar decisiones acertadas”.


El error como parte del crecimiento

“El error puede ser un moretón o un tatuaje, depende qué hagas con él”, dice Manuel. La resiliencia no es solo anticiparse a los cambios, sino también aceptar el error, corregir y seguir adelante. “¿Qué haces al día siguiente de equivocarte? Ahí está el verdadero liderazgo”.


Empresas con causa: responsabilidad social y sostenibilidad real

Para Manuel, las empresas que merecen un reconocimiento son aquellas que integran la responsabilidad social en sus procesos, no como una campaña de marketing, sino como parte de su ADN. Lo mismo aplica para la sustentabilidad ambiental: “No basta con apagar luces o reciclar papel. ¿Qué estás haciendo con tu flota? ¿Cómo reduces emisiones?”


Un mensaje al sector: la logística como vocación noble

Manuel cierra la conversación con una frase que lo guía:“El bien es el bien, aunque nadie lo haga. Y el mal es el mal, aunque todos lo hagan”.
Esta visión ética, humana y responsable es la base sobre la cual propone construir no solo mejores cadenas de suministro, sino una mejor sociedad.

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