El joven mexicano de 24 años que construyó la app de productividad cristiana #1 del mundo en tres días

Sin inversores, sin equipo y desde Ciudad de México, Mauricio Barón creó Prayer Lock: una aplicación que hoy usan 104,000 personas en Estados Unidos y genera más de $300,000 dólares al año.

A los 24 años, Mauricio Barón había tomado una decisión incómoda: graduarse de finanzas y no aceptar ningún empleo. 

El problema era que el emprendimiento tampoco estaba funcionando. Y Combinator lo rechazó. Z Fellows también, las aceleradoras más importantes del mundo de la tecnología.

Los proyectos que intentó no llegaron a ningún lado, incluyendo una app de contenido para adultos que construyó persiguiendo el dinero y que terminó dejándolo más vacío que antes.

“Decidí que si iba a construir algo, tenía que valer la pena”, dice. Esa convicción lo llevó a explorar el mercado de apps cristianas, un espacio que no conocía y en el que no era creyente.

Lanzó dos productos que fracasaron: un pastor de IA que llamaba a los usuarios cada mañana con reflexiones bíblicas, y una app de oración.

En el proceso de entender a sus usuarios, leyendo la Biblia, asistiendo a iglesias, consumiendo el contenido que ellos consumían, algo cambió en él. Lo que empezó como investigación de mercado terminó siendo una transformación personal genuina y con ese entendimiento, y usando Cursor y ChatGPT, construyó Prayer Lock en 72 horas. 

La premisa es simple: el teléfono se bloquea hasta que el usuario hace una oración, para que antes de abrir Instagram o TikTok, el usuario se tome un momento de pausa para reconectar con su fe.

Apple la aprobó en una semana y como no había presupuesto para marketing, su esposa grabó los primeros videos para TikTok e Instagram, y la app empezó a ganar tracción de forma orgánica, aunque con el paso del tiempo Mau Barón se convirtió en un master de la publicidad pagada para su app, llevando la app al siguiente nivel.

Hoy Prayer Lock supera los $300,000 dólares anuales, tiene más de 104,000 usuarios y 14,000 reseñas. El 95% de su base son jóvenes de la Generación Z en Estados Unidos, una generación que, en medio de la sobreexposición digital y una búsqueda genuina de propósito, se está acercando cada vez más a la fe.

“No solo construí una app. Encontré una forma de usar la tecnología para devolverle el tiempo y la paz a las personas”, dice Mauricio.

Fuera de Prayer Lock, Barón comparte sus aprendizajes en X, donde creció de 300 a 13,000 seguidores en menos de cinco meses. Su audiencia, formada principalmente por desarrolladores y emprendedores independientes, lo sigue por algo concreto: muestra cómo se construye y escala un producto móvil sin equipo y sin inversión inicial. 

Recientemente incorporó a Ernesto López, un cofundador e inversionista con base en Miami, para llevar la empresa a su siguiente etapa.

Lo que Mauricio Barón construyó en tres días ya lo usan más de cien mil personas y nos muestra que en esta era digital, puedes construir un negocio exitoso desde la comodidad de tu casa, porque todo se vuelve posible. 

Share this article