¿El Nearshoring se Congeló o Vendrá Nueva Ola?

En el actual reordenamiento geoeconómico global, México se está consolidando como un nodo estratégico para la inversión extranjera directa (IED), particularmente de origen asiático. China, cuyo capital había estado históricamente más enfocado en otras regiones, está redirigiendo sus apuestas hacia territorio mexicano con una fuerza inédita. El fenómeno no es aislado: es el reflejo de un cambio estructural en las cadenas de suministro globales, acelerado por el nearshoring, las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, y la búsqueda de eficiencia logística por parte de las grandes corporaciones.

China voltea hacia México: más allá del discurso diplomático

Aunque las relaciones comerciales entre México y China llevan décadas creciendo, en los últimos cinco años la IED china ha tenido un repunte. Según datos de la Secretaría de Economía, tan solo en 2024 México recibió más de 1,500 millones de dólares en inversión directa proveniente de empresas chinas, cifra récord en la historia bilateral. Este capital ha fluido hacia sectores clave como automotriz, telecomunicaciones, energía, manufactura avanzada y logística.

La decisión china de posicionarse en México responde a factores concretos:

  • Ubicación geográfica privilegiada: México tiene acceso directo al mercado de EE.UU., el más grande del mundo, gracias al T-MEC.
  • Ventaja arancelaria: Producir en México permite a empresas chinas evitar los aranceles que enfrentan al exportar directamente desde Asia.
  • Mano de obra competitiva y calificada: Ingenieros, técnicos y operarios mexicanos ofrecen un balance entre calidad y costos que pocos países pueden igualar.
  • Infraestructura en crecimiento: Los corredores logísticos del Bajío, el norte y el sureste del país se han fortalecido con parques industriales, carreteras y puertos adaptados para la nueva demanda global.

Casos clave: manufactura, energía y tecnología

En Guanajuato, TYW Manufacturing, de origen chino, inauguró una planta de componentes automotrices, y Waison Technology expandió su presencia con una nueva operación en Irapuato y una ampliación en Silao. Esta última es especialista en soluciones de medición inteligente, una tecnología clave para redes eléctricas del futuro.

Coahuila, por su parte, atrajo a Bühler, una firma suiza que está construyendo una planta de manufactura, mientras que Kellanova —nueva marca surgida de la escisión de Kellogg’s— inauguró una planta en Querétaro.

En el sector energético, empresas como Naturgy y WEG están apostando por energía limpia y sistemas de generación distribuida, mientras que en el segmento logístico, Geodis, de origen francés, amplió su red de distribución en el país.

68 mil millones de pesos: solo en junio

Durante junio de 2025, se anunciaron e inauguraron proyectos de inversión productiva en México por un valor superior a los 68 mil millones de pesos, tanto de empresas nacionales como extranjeras. Las entidades líderes en captación de capital fueron Guanajuato, Coahuila y Querétaro, seguidos por Nuevo León, Aguascalientes, Hidalgo, Sonora y Yucatán.

Este flujo de capital no solo representa financiamiento: genera empleos, fortalece cadenas productivas regionales y promueve transferencia tecnológica, elementos clave para la sofisticación industrial del país.

El nearshoring acelera la transformación industrial

De acuerdo con datos de BBVA Research, México podría atraer hasta $35,000 millones de dólares adicionales en inversión extranjera directa en los próximos cinco años como resultado del nearshoring, una cifra que representaría el 2.5% del PIB nacional.

Empresas como Humanscale, dedicada al mobiliario ergonómico, están ampliando sus operaciones en México, confiando en el país no solo como una planta de ensamblaje, sino como una base de innovación y desarrollo.

Mirada a futuro: México como plataforma global

El dinamismo observado en el primer semestre de 2025 marca una ruta clara: México ya no es solo un país maquilador, sino un centro estratégico en la arquitectura industrial global. La inversión china, junto con la llegada de capital europeo y estadounidense, está impulsando una reconfiguración de alto impacto que posiciona al país como uno de los hubs más atractivos para manufactura avanzada, tecnología limpia y logística integrada.

Si el entorno macroeconómico se mantiene estable, y se continúa invirtiendo en infraestructura, educación técnica y digitalización, México podría convertirse en el principal receptor de IED en América Latina para 2026.

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