Trump aprieta, Sheinbaum negocia: cómo se frenó la tormenta arancelaria por 90 Días

Dicen que una buena llamada puede cambiarlo todo… y en este caso, literalmente evitó una tormenta arancelaria que amenazaba con golpear a buena parte de la economía mexicana.

Resulta que, a horas de que entraran en vigor nuevos aranceles estadounidenses del 30% a productos mexicanos, la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente (y ahora nuevamente candidato con más fuerza que nunca) Donald Trump, se echaron un “telefonazo” que salvó el día. ¿El resultado? Una prórroga de 90 días para seguir negociando. Nada mal para una charla de alto nivel entre dos mandatarios que, al parecer, cada vez se entienden mejor.

📞 Una llamada oportuna y estratégica

La mañana del jueves, ambos líderes se dijeron cosas bonitas y estratégicas por teléfono. Trump, fiel a su estilo, corrió a publicar en Truth Social que la llamada fue “muy fructífera”, que “cada vez se conocen y entienden más”, y que —como si nada— extendieron el acuerdo vigente otros tres meses.

Sheinbaum, por su parte, confirmó lo dicho vía X (antes Twitter): “Tuvimos una muy buena llamada. Evitamos el aumento de aranceles y logramos 90 días para construir un acuerdo de largo plazo”. Al parecer, la conversación no fue improvisada: estuvieron presentes el canciller Juan Ramón de la Fuente, el secretario de Economía Marcelo Ebrard y el subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco. Nada de dejar las cosas al azar.

🔥 ¿Y qué hay detrás de estos aranceles?

El drama viene de atrás. Desde hace meses, Trump ha venido presionando con lo que muchos llaman el “arancel del fentanilo”, una medida del 25% sobre productos mexicanos —automóviles incluidos— supuestamente como forma de castigo por el tráfico de esta droga hacia EE.UU.

A eso se suman otros aranceles vigentes: 25% para autos, 25% para productos relacionados con el fentanilo y hasta 50% para el acero, aluminio y cobre. O sea, no es cualquier cosa. Y aunque productos que cumplen con el T-MEC están (en teoría) a salvo, lo cierto es que la amenaza era real: si no se llegaba a un acuerdo, muchas mercancías clave iban a ser golpeadas directamente desde este viernes.

Lo interesante es que México, hasta ahora, no ha tomado represalias. Ha jugado con perfil bajo… aunque Sheinbaum ya dejó entrever que si Trump sube la apuesta, ella también sabrá mover sus fichas.

🛑 ¿Qué se gana con esta pausa de 90 días?

Por ahora, no habrá nuevos impuestos, pero México se compromete a eliminar varias “barreras comerciales no arancelarias” —esos trámites burocráticos, reglas técnicas o controles fitosanitarios que muchas veces dificultan la entrada de productos estadounidenses. Es decir: Trump le bajó al martillo, pero también pidió que se le abrieran más las puertas.

Además, la cooperación en seguridad fronteriza seguirá activa. Esto incluye combate al tráfico de drogas, migración ilegal y más vigilancia en los cruces fronterizos. En palabras de Trump: “las complejidades con México son diferentes a las de otros países, debido a los problemas y ventajas de nuestra frontera”.

📈 ¿Y por qué importa tanto este acuerdo?

Porque México no es cualquier socio. Es el principal proveedor de importaciones para Estados Unidos, superando incluso a China desde 2023. Piénsalo: automóviles, electrónica, calzado, alimentos… gran parte de lo que se consume al norte del Río Bravo viene del sur.

Del otro lado, Estados Unidos es el segundo mercado más importante para las exportaciones mexicanas, solo detrás de Canadá. Así que si uno tose, el otro estornuda.

📅 ¿Qué viene después de estos 90 días?

Hay mucho en juego. Este “respiro” es solo eso: un break. Trump quiere firmar un nuevo acuerdo comercial más allá del T-MEC, algo que suene más a su estilo. Sheinbaum, por su parte, está jugando una estrategia pragmática: evitar el choque frontal, ganar tiempo y mantener la estabilidad en un momento clave de transición en el poder.

Eso sí, el reloj ya corre. Si no hay acuerdo antes del plazo, el riesgo de nuevos aranceles sigue en el aire… y con elecciones a la vuelta de la esquina en EE.UU., no sería raro que Trump vuelva a sacar la carta comercial para presionar o ganar puntos.


En resumen: la política exterior mexicana acaba de sumar su primer gran capítulo bajo la administración Sheinbaum, y lo hizo con una mezcla de diplomacia quirúrgica, contención comercial y comunicación efectiva. Una jugada interesante en el tablero Trump. Habrá que ver si este alto al fuego arancelario se convierte en paz duradera o solo en una tregua antes del siguiente round.

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