En el Neuron Logistics Summit, líderes del sector compartieron los cinco pilares clave para una cadena de suministro resiliente: gestión de riesgos, visibilidad en tiempo real, diversificación de proveedores, cultura organizacional y agilidad. Paola Núñez (ASR Group) destacó la planificación estratégica y el uso de tecnología; Nancy Díaz (Sloan) enfatizó la relocalización, empoderamiento y cultura flexible; Gonzalo Espinal (Coca-Cola FEMSA) subrayó el liderazgo humano, sostenibilidad y seguridad estructural. El consenso: la resiliencia no es reacción, sino anticipación, colaboración y adaptación constante frente a un entorno cada vez más incierto.
La disrupción se ha vuelto una constante. Desde pandemias hasta conflictos geopolíticos, pasando por fenómenos climáticos extremos y crisis sociales, las cadenas de suministro se enfrentan a un entorno cada vez más volátil. Frente a este panorama, el panel “Los 5 pilares para construir una cadena de suministro resiliente”, celebrado en el segundo día del Neuron Logistics Summit, dejó claro que la preparación estratégica, la tecnología, la flexibilidad y, sobre todo, la cultura organizacional, son claves para resistir y adaptarse.
Con la participación de tres referentes del sector —Nancy Díaz, Consejera de ConaLog y Directora de Supply Chain en Sloan; Gonzalo Espinal, Director de Cadena de Suministro LATAM de Coca-Cola FEMSA; y Paola Núñez, Vicepresidenta de #SoyLogístico y Directora de Supply Chain en ASR Group—, la conversación reveló experiencias, aprendizajes y estrategias concretas aplicadas en algunas de las cadenas más exigentes del país y la región.

A lo largo de la charla, se abordaron con profundidad los cinco pilares fundamentales para construir resiliencia en la cadena de suministro:
- Gestión de riesgos
- Visibilidad en tiempo real
- Diversificación de proveedores
- Cultura y liderazgo organizacional
- Agilidad y capacidad de adaptación
Paola Núñez (ASR Group): Planificación estratégica, visibilidad y agilidad
Desde el sector azucarero, Paola Núñez recalcó la importancia de contar con un mapeo claro de riesgos. “Hoy ya no puede ser opcional: tienes que tener mapeados tus puntos críticos”, señaló. ASR Group enfrenta riesgos climáticos, sindicales y logísticos que requieren planes de contingencia activos —no como planes B, sino como estrategias vivas y dinámicas—.
Además, subrayó la importancia de la visibilidad en tiempo real como uno de los pilares clave para el próximo año:
“Puedes tener información, pero si no es la correcta o no está bien alimentada en tus sistemas, estás a ciegas. Y eso te hace reactivo en lugar de proactivo”.
La implementación de torres de control y sistemas como TMS, junto con la capacitación de los equipos en el uso de esta tecnología, es fundamental para anticiparse a cualquier disrupción.
Nancy Díaz (Sloan): Diversificación, empoderamiento y proveedores ágiles
Nancy Díaz compartió cómo Sloan ha aprendido a diversificar su cadena tras disrupciones como la pandemia y la guerra en Europa del Este. Su estrategia se centró en no depender de un solo proveedor o región, y en apostar por la relocalización dentro de México gracias al fenómeno del nearshoring.
“Comenzamos a trabajar con proveedores pequeños y nos llevamos una gran sorpresa: son más ágiles, tienen nuevas tecnologías y nos ayudaron a reducir costos y huella de carbono”.
Nancy también remarcó que la cultura interna y el empoderamiento del equipo son claves. “Permitimos el error inteligente. Si no sale como esperábamos, igual aprendemos”. Añadió que los simulacros internos —como el ejercicio de “mañana no tenemos al proveedor B, ¿qué haríamos?”— son herramientas prácticas para construir resiliencia.
Además, compartió un caso de éxito cultural: Sloan implementó semanas laborales de cuatro días, una decisión arriesgada que hoy es parte esencial de su modelo operativo resiliente.
Gonzalo Espinal (Coca-Cola FEMSA): Cultura, propósito y acción frente a la adversidad
Con operaciones que alcanzan a más de 2 millones de clientes y 93 mil colaboradores en Latinoamérica, Gonzalo Espinal abordó la resiliencia desde una visión integral y profundamente humana.
“Cuando una crisis te reta, lo que te saca adelante son tus principios y tu cultura. El cliente siempre es primero, y eso se cumple con la gente correcta, entrenada y comprometida”.
Desde el impacto del huracán Otis en Acapulco hasta inundaciones en Brasil, Espinal explicó cómo la empresa ha logrado mantener operaciones ante desastres, gracias a una combinación de liderazgo distribuido, aprendizaje organizacional y digitalización estratégica.
“El 93% de nuestra energía viene de fuentes renovables y el 93% de nuestras compras son a proveedores locales. Esto no solo mitiga riesgos, también nos conecta mejor con nuestras comunidades”, destacó.
Además, puso énfasis en la seguridad y la gestión del riesgo como parte del diseño estructural de la cadena: “La seguridad debe planearse con la misma lógica que las redundancias en una máquina: con múltiples capas, desde rutas, pagos digitales y colaboración con autoridades”.
Cinco pilares, una misma visión: anticipar, adaptar, colaborar
Aunque cada panelista enfrenta retos distintos, todos coincidieron en que una cadena resiliente no es necesariamente la más rápida ni la más fuerte, sino la más adaptable.
“La resiliencia es anticipación + colaboración + flexibilidad. Esos son los tres ingredientes que componen una cadena capaz de enfrentar cualquier tormenta”.
Con ideas claras, experiencias concretas y una apuesta por lo local y lo humano, el panel dejó una lección poderosa: la resiliencia no es una reacción, es una construcción constante.







