El mercado de metales preciosos vivió una jornada de notable efervescencia este viernes, con el oro y la plata liderando una subida generalizada.

La expectativa creciente de que la Reserva Federal (Fed) inicie un ciclo de recortes de tasas en diciembre ha actuado como un potente imán para los inversores, que han vuelto su mirada hacia estos activos tradicionales de refugio.
El oro físico, referencia del mercado al contado, experimentó un impulso del 1%, alcanzando su nivel más elevado en catorce días. Este repunte le permitió cerrar no solo con una ganancia semanal superior al 3%, sino también con un avance mensual del 5% en noviembre, consolidando así su cuarto mes consecutivo al alza.
Sin embargo, el protagonismo absoluto lo capturó la plata, cuyo precio se disparó hasta marcar un máximo histórico. El metal argenté superó la barrera de los 56 dólares por onza, registrando ascensos espectaculares: más del 5% en la sesión y un extraordinario 15% en el acumulado del mes.
El escenario que dibujan los analistas es clave para entender este fervor. “La anticipación de una desaceleración económica hacia 2026 y la alta probabilidad de que la Fed suavice su política monetaria están atrayendo capital de vuelta al oro”, explicó Bart Melek, estratega de TD Securities. Como activo que no genera intereses, el oro se vuelve más atractivo cuando los rendimientos de la deuda caen, una dinámica que ahora el mercado da por casi segura, asignando una probabilidad superior al 85% a un recorte en diciembre.
La jornada estuvo marcada también por un incidente técnico. La operativa con futuros, que había sido interrumpida durante varias horas por una falla en los sistemas de CME Group, se normalizó posteriormente. Al reanudarse, los contratos de oro para febrero en Estados Unidos confirmaron la tendencia alcista, añadiendo un 1% a su valor.
El ímpetu contagió al resto de la familia de metales preciosos. El platino avanzó con fuerza un 3.2%, culminando una semana excepcional con una revalorización superior al 9%. Su pariente, el paladio, también terminó en terreno positivo, con una subida del 1.3% que le permitió anotar una ganancia semanal cercana al 6%. El conjunto del sector brilla con luz propia ante la nueva dirección que se espera de la política monetaria estadounidense.






