La logística mexicana entre la oportunidad y los retos estructurales.

Mientras el nearshoring sigue posicionando a México como uno de los destinos más atractivos para la relocalización de empresas, la conversación dentro de la industria logística ya no gira únicamente alrededor del crecimiento, sino sobre qué tan preparada está la infraestructura del país para sostenerlo. Para Ana Córdova, el verdadero reto no está en atraer inversión, sino en lograr que las operaciones funcionen con trazabilidad, seguridad y planeación en un entorno todavía poco estandarizado.

Durante una conversación en Neuron Logistics Talks, la ejecutiva compartió una visión directa sobre los desafíos que enfrentan hoy las empresas extranjeras al aterrizar operaciones en México, los errores más costosos dentro del comercio exterior y el papel que sigue teniendo el talento humano en una industria cada vez más digitalizada.

El “shock” operativo de las empresas que llegan a México

Uno de los primeros hallazgos que enfrentan las compañías extranjeras al operar en México es que el país no funciona bajo una lógica homogénea. A diferencia de otros mercados donde los procesos logísticos y regulatorios suelen estar más estandarizados, en México cada región, puerto y aduana puede operar bajo dinámicas completamente distintas.

“Cada zona tiene diferentes regulaciones, diferentes estructuras y distintos procesos”, explicó Córdova. En la práctica, esto significa que una operación que funciona en el norte del país puede enfrentar escenarios totalmente distintos en un puerto marítimo o en otro corredor logístico.

La especialista considera que esta fragmentación sigue siendo uno de los grandes desafíos del sector, especialmente ahora que el nearshoring está elevando el volumen de operaciones internacionales. Aunque reconoce que México todavía tiene una enorme oportunidad de crecimiento, también advierte que el país necesita fortalecer su coordinación logística y su capacidad de estandarización para responder a las expectativas globales.

Nearshoring: más competencia, más trazabilidad y también más riesgos

Para la industria logística, el nearshoring ha significado una aceleración importante en profesionalización y tecnología. Según Córdova, hoy existe una mayor exigencia en trazabilidad,

cumplimiento y control operativo. Sin embargo, también ha provocado un efecto secundario: una guerra de precios que está llevando a algunas empresas a operar sin la estructura adecuada.

“El mercado no va a premiar al más barato, sino al más confiable”, afirmó.

La presión por reducir costos ha abierto espacio para operadores improvisados o con poca infraestructura, algo especialmente delicado en comercio exterior, donde un error operativo puede convertirse rápidamente en pérdidas millonarias.

Entre los riesgos más frecuentes, mencionó problemas derivados del desconocimiento regulatorio, particularmente en temas aduanales. Una mala clasificación arancelaria, por ejemplo, puede generar multas, mercancía detenida en puertos, costos de almacenaje e incluso pérdida de clientes por retrasos.

Más allá del precio, la especialista insiste en que la clave está en la planeación anticipada y en construir relaciones de largo plazo entre clientes y forwarders. “No se trata solo de mover carga, sino de evitarle costos innecesarios al cliente”, señaló.

La tecnología avanza, pero el criterio humano sigue siendo irremplazable

En una industria donde cada vez hay más plataformas de monitoreo, automatización y análisis de datos, la conversación inevitablemente llega a la inteligencia operativa. ¿Hasta dónde puede llegar la tecnología dentro de la logística?

Para Ana Córdova, la respuesta es clara: la tecnología suma, pero no reemplaza la experiencia.

Aunque los sistemas permiten trazabilidad en tiempo real y optimización de rutas, existen variables que todavía dependen completamente del criterio humano. Bloqueos carreteros, temas sindicales, situaciones de seguridad, negociaciones tarifarias o decisiones estratégicas durante una contingencia siguen requiriendo experiencia operativa y capacidad de reacción.

“El sistema te puede trazar una ruta, pero la persona detrás de la operación puede decirte si realmente es segura o conveniente”, explicó.

Desde su perspectiva, el riesgo actual es que algunas empresas están invirtiendo demasiado en tecnología y dejando en segundo plano el desarrollo del talento. Para la especialista, habilidades como negociación, resolución de problemas y conocimiento regulatorio continúan siendo ventajas competitivas que ningún sistema puede sustituir en el corto plazo.

Infraestructura, burocracia y seguridad: los frenos silenciosos del crecimiento

Otro de los puntos más delicados de la conversación fue el estado actual de la infraestructura logística mexicana para atender cargas especializadas y proyectos de gran escala.

Aunque México cuenta con corredores logísticos sólidos y puertos con capacidad importante, Córdova considera que todavía existen obstáculos que frenan el potencial del país. Entre ellos destacan la burocracia en permisos, los tiempos prolongados en trámites aduanales y la falta de agilidad en ciertos procesos gubernamentales.

Esto impacta directamente en los tiempos de tránsito. Operaciones que originalmente estaban diseñadas para ejecutarse en ventanas cortas terminan prolongándose debido a retrasos regulatorios, autorizaciones y procesos administrativos.

A esto se suma un tema que, según la especialista, sigue siendo poco abordado públicamente: la seguridad carretera.

“La industria del comercio exterior se está viendo afectada considerablemente”, advirtió.

Los retrasos en cruces fronterizos, las filas extensas, los sistemas lentos en aduanas y las condiciones de operación de los conductores son factores que afectan no solo la eficiencia logística, sino también el bienestar de quienes están en campo.

Para Córdova, la conversación sobre logística ya no puede centrarse únicamente en costos y eficiencia. También debe incluir seguridad operativa, condiciones para los operadores y una mejor coordinación entre infraestructura, tecnología y talento humano.

La confiabilidad como nueva moneda de la logística

En medio de un entorno marcado por incertidumbre, volatilidad de costos y cambios constantes en comercio exterior, la visión que plantea Ana Córdova apunta hacia un modelo logístico más consultivo y menos transaccional.

La diferencia competitiva, insiste, no estará en ofrecer el precio más bajo, sino en construir operaciones confiables, con comunicación constante y capacidad de anticipación.

El nearshoring abrió una ventana histórica para México, pero también dejó claro que el crecimiento logístico no depende únicamente de atraer inversión extranjera. El verdadero desafío será construir una operación más coordinada, segura y profesionalizada en un país donde cada ruta, aduana y puerto sigue teniendo sus propias reglas.

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