Entrevista a Gerardo Beltrán, CEO, and Founder of Interlog Logistics.
El nearshoring sí se siente en la frontera norte
Durante años, el nearshoring ha sido un concepto repetido en foros, análisis económicos y discursos institucionales. Para algunos, una promesa aún lejana; para otros, una realidad en marcha. Desde Nuevo Laredo, uno de los principales cruces comerciales de América del Norte, Gerardo Beltrán, CEO y fundador de Interlog Logistics, ofrece una lectura desde la operación diaria: el fenómeno no solo llegó, sino que ya se refleja en el volumen de trabajo.
De acuerdo con su experiencia, el flujo de carga terrestre entre México, Estados Unidos y Canadá ha aumentado de forma tangible. La llegada de empresas, inversionistas y nuevas operaciones productivas se traduce directamente en más movimiento logístico. Incluso en medio de un entorno marcado por tensiones arancelarias y cambios regulatorios, la actividad no se ha detenido. “El trabajo sigue, las exportaciones e importaciones continúan”, afirma, subrayando que el comercio regional mantiene su dinamismo pese a la incertidumbre política.
Incertidumbre arancelaria: el verdadero freno no es el impuesto, sino la falta de claridad
Más allá del impacto directo de los aranceles, Beltrán apunta a un problema estructural: la ausencia de reglas claras. Para los empresarios, explica, el mayor obstáculo no es pagar un impuesto específico, sino no saber cuál será. La planeación financiera y operativa depende de certezas mínimas que permitan hacer corridas de costos y tomar decisiones informadas.
Este contexto ha generado cautela en importadores y exportadores que, aunque no han detenido sus operaciones, sí permanecen a la espera de definiciones más firmes por parte del gobierno estadounidense. Aun así, el comercio trinacional sigue siendo robusto, y las cadenas de suministro continúan funcionando, adaptándose a un escenario donde la volatilidad se ha vuelto parte de la normalidad.
Diversificación como estrategia ante un entorno cambiante
Ante un panorama político y económico incierto, Interlog ha optado por una estrategia clara: no depender de un solo mercado ni de un solo modo de transporte. Aunque el corredor
México–Estados Unidos–Canadá es central, la operación se extiende a servicios marítimos y aéreos, con rutas hacia Europa, Asia y Sudamérica.
Esta diversificación no responde a un “plan B” reactivo, sino a una visión de largo plazo, ampliar frentes operativos reduce la vulnerabilidad ante cambios regulatorios o comerciales en una región específica. En lugar de frenar inversiones, la compañía ha apostado por fortalecer su presencia en distintos mercados y ofrecer soluciones integrales en la cadena logística global.
La tecnología como columna vertebral de la logística moderna
En un sector históricamente operativo y manual, la automatización se ha convertido en un diferenciador clave. Beltrán destaca el papel de la inteligencia artificial como una de las herramientas más relevantes en la transformación logística. Su implementación ha permitido mejorar la visibilidad de los embarques, automatizar cotizaciones, optimizar procesos administrativos y reducir fricciones entre clientes y operación interna.
La lógica detrás de esta adopción tecnológica es pragmática: la logística es un entorno de retos diarios, donde los errores manuales pueden generar costos elevados. Automatizar procesos no solo mejora la eficiencia, sino que permite escalar operaciones sin perder control. Desde la cobranza hasta la facturación, pasando por la atención al cliente, la tecnología se convierte en un habilitador clave para sostener el crecimiento.
Financiamiento logístico: una respuesta a las limitaciones del sistema tradicional
Uno de los puntos más relevantes de la conversación gira en torno al financiamiento para MIPYMES importadoras y exportadoras. Beltrán identifica una brecha clara entre las necesidades reales de estas empresas y los requisitos impuestos por la banca tradicional. Historial crediticio extenso, años de operación y altos niveles de facturación suelen dejar fuera a compañías en etapa de crecimiento.
Ante este escenario, Interlog decidió integrar una solución financiera enfocada específicamente en este segmento. El objetivo no es reemplazar a los bancos, sino ofrecer una alternativa con tasas más competitivas y criterios de evaluación distintos. Mientras los bancos tradicionales manejan tasas que pueden oscilar entre el 13% y el 20%, el enfoque aquí busca reducir ese costo y adaptar las condiciones a la realidad operativa de las MIPYMES.
El modelo se basa en acuerdos mutuos y esquemas de garantía que permiten mitigar riesgos sin frenar el acceso al capital. En un contexto donde el flujo de efectivo es clave para sostener operaciones logísticas, este tipo de soluciones se vuelve un factor crítico para la competitividad de las empresas pequeñas y medianas.
Menos capital para fintechs: un cambio de ciclo
El acceso a capital para empresas fintech también ha cambiado. Según Beltrán, la inyección de recursos por parte de fondos y entidades financieras en Estados Unidos disminuyó significativamente en el último año. La razón: casos de mal uso de capital, sumados a la incertidumbre macroeconómica y comercial entre México y Estados Unidos.
Este ajuste en el apetito de riesgo obligó a las empresas a “picar piedra” para ganar confianza y respaldo financiero. El reto no fue tecnológico ni operativo, sino de credibilidad. Lograr que los inversionistas apostaran por el proyecto implicó demostrar viabilidad, control y una visión clara de crecimiento en un entorno cada vez más selectivo.
Ventas y control: el reto operativo más grande del año
En términos operativos, Beltrán identifica el último año como el más desafiante para la compañía. No solo por el contexto externo, sino por la necesidad de sostener el crecimiento mes a mes. La respuesta fue fortalecer el equipo comercial y desarrollar un sistema de gestión propio.
En lugar de adoptar un TMS estándar del mercado, la empresa optó por crear uno personalizado. Aunque el sistema sigue evolucionando, hoy permite integrar información administrativa, financiera y comercial en tiempo real. Para el equipo de ventas, esto se traduce en respuestas más rápidas y mejor seguimiento de clientes, un factor clave en un sector donde la velocidad de reacción puede definir una operación exitosa.
El verdadero desafío tecnológico: cambiar la mentalidad del cliente
Paradójicamente, uno de los mayores retos no ha sido implementar tecnología, sino lograr que los clientes la adopten. Muchos siguen prefiriendo canales tradicionales como llamadas, correos o WhatsApp. Si bien estos medios no se eliminan, el desafío está en migrar gradualmente hacia plataformas digitales que permitan mayor eficiencia y autonomía.
Este fenómeno revela una brecha cultural más que tecnológica. La resistencia al cambio sigue presente en buena parte del sector, aunque la tendencia apunta a una adopción progresiva. En palabras de Beltrán, quien no se adapta termina perdiendo competitividad en un mercado cada vez más exigente.
eslabones de la cadena de suministro, como almacenes y bodegas. Aunque por ahora el enfoque se mantiene en importadores y exportadores, la intención es evaluar cómo escalar el modelo para atender más rubros estratégicos.
El objetivo final es claro: facilitar el crecimiento de las MIPYMES dentro de un ecosistema logístico cada vez más complejo, donde tecnología, financiamiento y operación ya no pueden entenderse como elementos separados.







