El salto robótico de Macy’s: un cambio que podría empujar la logística mexicana.

Mientras muchos retailers están viendo cómo sobrevivir al 2025, Macy’s decidió dejar de jugar a medias tintas y se lanzó con una inversión de 640 millones de dólares para convertir uno de sus centros de distribución en Carolina del Norte en un templo de robots. Literal, los nuevos jefes del almacén no usan casco ni botas, sino sensores, software y brazos mecánicos.

El nuevo CEO, Tony Spring, venía diciendo desde hace meses que Macy’s necesitaba una “remodelación profunda”, pero nadie imaginó que el makeover iba a ser tan drástico. El centro de distribución —un monstruo de más de dos millones y medio de pies cuadrados— ahora funciona con tecnología de AutoStore y Knapp, dos gigantes del mundo de la automatización. Piensa en una mega rejilla donde los robots suben, bajan, buscan producto, lo traen a una estación y el humano solo revisa, empaca y sonríe. Porque sí, ahora hay menos manos humanas y más lógica binaria moviendo sweaters y cosméticos.

La meta de Macy’s con todo esto es una sola: ganarle al reloj. Antes, surtir un pedido les tomaba día y medio, a veces más. Ahora quieren hacerlo en menos de 24 horas. En el papel suena increíble. En la práctica, ya lo están mostrando: su último reporte financiero enseñó un repunte del 0.8% en ventas comparables, su primer respiro real en mucho tiempo. Y ellos dicen que buena parte viene de esta modernización logística que llaman, muy elegantemente, “Reimagine”.

Detrás de esta operación no solo hay fierros; también hay software fino. El almacén corre con Manhattan Associates, que básicamente es el cerebro que decide qué robot hace qué, en qué orden, qué paquete puede combinarse con cuál para reducir envíos, y cómo sacar más provecho del mismo espacio. ¿Por qué importa esto? Porque si logran consolidar pedidos en un solo paquete y acelerar entregas, bajan costos y aumentan satisfacción del cliente sin tener que abrir más tiendas.

Suena redondo, ¿no? Pero claro, nada de esto es casualidad: Macy’s lleva un buen rato recortando tiendas y personal. La automatización no llega sola; llega acompañada de decisiones duras. Aun así, en un mercado donde Amazon y el fast fashion queman etapas cada semana, Macy’s no puede permitirse seguir operando como si estuviéramos en 2012.


Y ahora ¿qué pinta todo esto para México?

Aquí viene lo bueno. Uno podría decir “pues eso es allá, ¿qué tiene que ver conmigo?”, pero no, sí tiene. Y bastante.

Primero: las expectativas del consumidor suben. Si Macy’s, un retailer tradicional, promete entregas más rápidas y envíos más eficientes, los compradores de este lado también empiezan a pedir lo mismo. Las empresas mexicanas —desde moda hasta electrónica— sienten esa presión. Es el típico efecto dominó: si el gigante se mueve, los demás ya no pueden seguir despacio.

Segundo: la automatización se vuelve más urgente en México. Muchas empresas ya están coqueteando con robots, bandas más inteligentes, WMS sofisticados… pero lo de Macy’s acelera la conversación. Cuando un retailer global demuestra que reducir tiempos y consolidar paquetes te puede salvar el negocio, los CFOs y directores mexicanos dejan de verlo como un lujo y empiezan a verlo como “necesario si queremos sobrevivir el 2026”.

Tercero: México podría beneficiarse. Si algo nos ha enseñado el nearshoring es que cuando las cadenas de suministro de Estados Unidos se modernizan, tarde o temprano necesitan proveedores, manufactura, ensamble o incluso nuevos centros más cerca. Y México es la primera opción natural. Ver una Macy’s tan dependiente de robots no solo eleva el estándar, también abre la puerta para que más empresas inviertan aquí en tecnología logística, capacitación especializada y automatización regional.

Cuarto: el debate laboral se activa. En Estados Unidos, Macy’s ya ha recortado personal en su proceso de reorganización. En México, donde la logística da miles de empleos, esta tendencia va a reavivar la pregunta: ¿qué trabajos se transforman y cuáles desaparecen? Y más importante: ¿quién va a capacitar a la gente para operar la tecnología que viene? El país no puede esperar a que el cambio lo alcance; tiene que prepararse desde ya.


Lo que parece una historia de robots en Carolina del Norte es, en realidad, el recordatorio de que el retail global está entrando a una nueva etapa: más rápida, más automatizada y mucho más exigente. Macy’s no solo está tratando de sobrevivir; está enviando una señal clara de hacia dónde va el juego.

Y si algo hemos aprendido en logística es que los movimientos allá se sienten acá.
Así que sí: este chisme corporativo no es cualquier cosa… es el adelanto de cómo se va a mover el mundo del retail —y lo que México tendrá que hacer para no quedarse atrás.

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