El reciente informe de IRENA publicado en julio de 2025 marca un punto de inflexión histórico en el sector energético mundial. Por primera vez desde la Revolución Industrial, las fuentes de energía limpia no solo compiten con los combustibles fósiles, sino que en el 90% de los casos las superan ampliamente en términos de costos. Este trascendental cambio está reconfigurando los mercados energéticos, las políticas gubernamentales y las estrategias corporativas a escala planetaria.
Un cambio de paradigma económico
Durante décadas, el argumento principal contra la transición energética fue el supuesto alto costo de las renovables. Sin embargo, los datos de IRENA demuestran que esta narrativa ha quedado obsoleta. La energía solar fotovoltaica, que en 2010 costaba aproximadamente $0.381 por kWh, ha experimentado una reducción de costos del 82%, situándose hoy en $0.048 por kWh en promedio global. Pero lo más revelador son los casos extremos: en regiones como el desierto de Atacama en Chile o el Medio Oriente, se han registrado precios récord de $0.013 por kWh, cifras que hubieran sido consideradas imposibles hace apenas una década.
La energía eólica no se queda atrás. Los parques eólicos terrestres han visto una reducción del 39% en sus costos, mientras que la eólica marina, aunque partiendo de bases más altas, ha logrado una impresionante disminución del 48%. Estos avances no son meramente técnicos, sino que reflejan una maduración industrial sin precedentes, con economías de escala, cadenas de suministro optimizadas y mejoras continuas en la eficiencia de los equipos.
Reconfiguración geopolítica de la energía
Esta transición económica está alterando profundamente el mapa energético global. Países que tradicionalmente dependían de sus reservas de combustibles fósiles se ven obligados a reinventar sus modelos económicos. Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, está invirtiendo masivamente en su proyecto Vision 2030, que incluye 50 GW de capacidad solar. Noruega, nación petrolera por excelencia, ahora destina más del 60% de su fondo soberano a inversiones verdes.
En el mundo en desarrollo, el cambio es aún más dramático. India, que durante años justificó su dependencia del carbón por razones económicas, ahora encuentra que la energía solar es un 40% más barata que las nuevas plantas de carbón. Brasil ha logrado precios récord en sus subastas eólicas ($0.018 por kWh), mientras que naciones africanas como Marruecos y Sudáfrica están saltando directamente a las renovables para electrificar sus territorios, sin pasar por la etapa de los combustibles fósiles.
América Latina: Un laboratorio de la transición
La región latinoamericana se ha convertido en un caso de estudio fascinante. Chile, con su extraordinario potencial solar, ha logrado los precios más bajos del mundo en generación eléctrica. México ha reducido sus costos solares en un 60% desde 2018, transformando radicalmente su matriz energética. Colombia, tradicionalmente dependiente de la hidroelectricidad, está desarrollando agresivamente su potencial eólico en La Guajira, donde los vientos constantes ofrecen factores de capacidad superiores al 60%.
Pero quizás el caso más revelador es el de Brasil, donde la combinación de energía eólica, solar y biomasa ha creado un sistema resiliente y diversificado. El país ha demostrado que es posible alcanzar una matriz energética 85% renovable sin comprometer la seguridad del suministro ni la estabilidad de precios.

Los nuevos desafíos de un mundo renovable
Sin embargo, esta transición no está exenta de desafíos. IRENA identifica tres obstáculos principales que deben superarse:
- La necesidad de modernizar las redes eléctricas para manejar la intermitencia de las fuentes renovables, lo que requerirá inversiones estimadas en $650 mil millones anuales a nivel global.
- La dependencia actual de China, que controla aproximadamente el 80% de la cadena de suministro de componentes solares y el 60% de los equipos eólicos, creando vulnerabilidades geopolíticas.
- La inestabilidad regulatoria en muchos mercados emergentes, donde los cambios frecuentes en las políticas energéticas desincentivan las inversiones a largo plazo.
El camino hacia adelante
A pesar de estos desafíos, el informe de IRENA pinta un futuro prometedor. Se estima que para 2030, las energías renovables podrían ahorrar a la economía global entre $6 y $8 billones en costos de generación. El sector empleará a 25 millones de personas directamente, superando con creces los puestos de trabajo perdidos en la industria de los combustibles fósiles.
Las tecnologías emergentes como el hidrógeno verde (que podría alcanzar $1.5-2.5/kg para 2030) y el almacenamiento en baterías (con costos que han caído un 89% desde 2010) están creando nuevas oportunidades. Sistemas híbridos que combinan solar, eólica y almacenamiento están demostrando ser capaces de proveer energía las 24 horas del día, superando el último argumento de los escépticos: la intermitencia.
Conclusión: Un punto de no retorno
El informe de IRENA 2025 deja claro que hemos alcanzado un punto de no retorno. La transición energética ya no es una cuestión de preferencias políticas o conciencia ambiental, sino de simple economía. Las energías renovables han ganado la batalla de los costos, y este triunfo económico asegura su dominio en el futuro previsible.
Para los gobiernos, esto significa la necesidad de acelerar las reformas regulatorias. Para las empresas, representa una oportunidad sin precedentes. Y para la sociedad en general, promete un futuro con energía más limpia, más barata y más accesible para todos.
📎 Fuente original:
https://www.reuters.com/business/energy/around-90-renewables-cheaper-than-fossil-fuels-worldwide-irena-says-2025-07-22/
Basado en el informe “Renewable Power Generation Costs in 2025” de IRENA, con análisis adicional de Neuron Energy Talks.







