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Ciberseguridad: el nuevo campo de batalla en el hogar inteligente.


La seguridad se convierte en una ventaja competitiva
Los hogares conectados ya no son una promesa del futuro, sino una realidad que crece día a día. Refrigeradores, cámaras, asistentes de voz o aspiradoras inteligentes conviven en la misma red doméstica, ofreciendo comodidad y control. Pero esa conectividad también abre la puerta a un nuevo riesgo: la vulnerabilidad digital.
En este contexto, la ciberdefensa se ha convertido en una ventaja competitiva para los fabricantes, que ahora deben garantizar no solo funcionalidad, sino también protección.
“El atractivo de un hogar inteligente está en que los electrodomésticos se adapten a ti y sean fáciles de controlar, pero si tus datos personales están en riesgo de filtrarse, simplemente no puedes sentirte seguro”, afirma Jeong Seung Moon, vicepresidente ejecutivo y jefe del equipo de I+D de Digital Appliances en Samsung Electronics.
Tecnología con blindaje: la apuesta de Samsung
Samsung ha sido una de las empresas más vocales en este frente. Desde 2018, su solución Knox protege todos los electrodomésticos con conexión Wi-Fi. Ahora, con Knox Matrix y Knox Vault, la compañía lleva la seguridad al siguiente nivel: los dispositivos conectados se supervisan entre sí y almacenan información sensible en chips dedicados, aislados del sistema principal.
A esto se suma la criptografía post cuántica, una tecnología pensada para resistir los ataques de la próxima era de la computación cuántica. “Queremos que los usuarios disfruten de la conectividad con tranquilidad. La protección debe ser invisible, pero siempre presente”, sostiene Moon.
El reto de la interoperabilidad y la regulación
El sueño de un hogar verdaderamente inteligente pasa también por la interoperabilidad. Por ello, surgió Matter, un protocolo respaldado por Apple, Google y Amazon que busca que todos los dispositivos —sin importar la marca— hablen el mismo idioma. Sin embargo, los avances han sido lentos. Persisten problemas de fiabilidad y compatibilidad, mientras que el protocolo Thread, base del sistema, enfrenta dificultades técnicas.
“2026 será un año clave. Buscamos alcanzar un nivel óptimo de fiabilidad y garantizar que todo funcione a la perfección”, señaló Tobin Richardson, presidente de la Connectivity Standards Alliance (CSA).
Mientras tanto, en Europa, el Cyber Resilience Act marcará un antes y un después. A partir de diciembre de 2027, los fabricantes deberán garantizar la seguridad de sus productos durante todo su ciclo de vida, desde el diseño hasta las actualizaciones, convirtiendo la ciberseguridad en una obligación legal, no solo comercial.
El usuario, en el centro de la batalla
El riesgo ya no es teórico. Un dispositivo mal protegido puede abrir la puerta a robos de identidad, fraudes o accesos no autorizados a otros aparatos en la red. Según expertos de Avast, las medidas esenciales incluyen actualizaciones garantizadas, contraseñas únicas, autenticación multifactor y redes segmentadas.
La educación del consumidor también es clave: el hogar inteligente solo será verdaderamente seguro si el usuario entiende cómo protegerlo.
Conclusión: la seguridad como pilar del futuro conectado
La carrera por el hogar del futuro ya no se trata solo de quién ofrece más funciones o una mejor experiencia de voz. Se trata de quién puede garantizar confianza. Las empresas que logren integrar la ciberseguridad como parte natural de su diseño serán las que definan el mercado.
En palabras de Jeong Seung Moon:
“La seguridad no puede ser opcional; debe ser parte de la experiencia desde el principio.”
Y es que, en el hogar conectado, la comodidad es importante… pero la seguridad lo es todo.
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