Alberto Ochoa: Cómo adaptarse al nuevo ritmo de la cadena de suministro

En esta entrevista, Alberto Ochoa Olmos, experto en logística con casi 30 años de trayectoria, comparte su visión sobre los desafíos y oportunidades del comercio exterior entre México y EE.UU. Destaca el papel estratégico del cross-border, la importancia de planes de contingencia reales y el equilibrio entre tecnología y contacto humano. También habla del valor de la inteligencia artificial como aliada del talento y de la necesidad de decisiones logísticas informadas y multidisciplinarias. Su enfoque consultivo propone soluciones integrales que combinan datos, experiencia y una mirada regional con impacto global.

Alberto Ochoa Olmos ha sido testigo y protagonista de la evolución logística en México durante casi tres décadas. Su experiencia en empresas como Expeditors, DHL, Transplace, Uber Freight y Renault lo ha llevado a desarrollar un enfoque consultivo, donde el análisis estratégico sustituye a la conversación táctica de tarifas. Hoy, como consultor independiente, impulsa soluciones integrales en logística y comercio exterior, especialmente en operaciones cross-border.


México, epicentro del comercio con EE.UU.

México mantiene su posición como socio comercial número uno de EE.UU., con una balanza de 840 mil millones de dólares en 2024. Esta relación ha sido clave para acelerar los procesos logísticos y modernizar la aduana mexicana. Sin embargo, Alberto advierte que factores como las elecciones, el marco jurídico y la infraestructura energética pueden ralentizar el ritmo del nearshoring.

“La mayor parte de la inversión que vimos el año pasado fue de empresas que ya estaban en México, haciendo expansiones estratégicas”, explica.


Cross-border: el corazón operativo de la logística actual

Con 15 mil cruces diarios en Laredo, el comercio fronterizo entre México y EE.UU. representa una de las operaciones logísticas más complejas del mundo. Un solo movimiento puede involucrar hasta 9 actores distintos: agentes aduanales, transfer, almacenes, transportistas y más.

“No es solo mover un camión de México a Chicago. Es coordinar simultáneamente bienes, información, documentos y recursos financieros”, señala Ochoa.


Tecnología e inteligencia artificial: oportunidades reales

La digitalización ha sido una de las transformaciones más impactantes en la industria. Alberto identifica la IA como una herramienta clave para aumentar la productividad del talento humano, mejorar la experiencia del cliente y desarrollar nuevas soluciones de negocio.

“La inteligencia artificial no viene a sustituirnos, viene a complementarnos. El reto es dejar el miedo atrás y convertirnos en usuarios educados”, destaca.


Equilibrio entre digital y humano: el valor del contacto

Aunque la automatización y la analítica de datos aportan agilidad, Alberto insiste en que la logística sigue siendo una industria relacional. Las mejores soluciones surgen cuando los datos son analizados cara a cara con el cliente, construyendo estrategias de mejora con base en inteligencia de negocio.

“Prefiero tener a mi equipo enfocado en hablar con el cliente, mientras la digitalización hace el trabajo operativo detrás”.


Planes B funcionales: de papel a ejecución

Los eventos disruptivos, como el huracán que paralizó Laredo, dejaron una lección clara: los planes de contingencia no pueden quedarse en papel. Hoy más que nunca, las empresas deben contar con rutas alternas, proveedores de respaldo y estrategias de adaptación activas.


Hacia un futuro de decisiones informadas

El futuro del comercio exterior mexicano exige una visión multidisciplinaria. Las decisiones ya no deben recaer solo en logística; deben involucrar a finanzas, ventas, producción y dirección general, para construir soluciones que mantengan los niveles de servicio y competitividad, incluso ante aranceles o crisis.

“Una decisión logística puede costar un 1.5% más, pero si te garantiza disponibilidad en anaquel y cero penalizaciones, se vuelve inversión, no gasto”, puntualiza.


Conclusión: adaptarse, colaborar y avanzar

Para Alberto, el mensaje es claro: educación, adaptación e innovación son los pilares para enfrentar los retos logísticos actuales. Entender que la logística es inexacta, y que solo con datos, alianzas fuertes y visión integral se puede navegar con éxito.

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