¿Por qué fallan los proyectos de transición energética en las empresas? | NSS26 Keynote Strategyk

En el mundo empresarial actual, la urgencia de ser sustentables ya no está a debate. La tecnología existe, el financiamiento está disponible y la presión por cumplir con las metas ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) es más alta que nunca. Entonces, ¿por qué tantos proyectos de energía limpia se quedan en el tintero o no logran los resultados esperados?

Esta fue la gran interrogante que Juan Carlos Arroyo, CEO de Strategyk, puso sobre la mesa durante su participación en el Neuron Sustainability Summit. Con una visión pragmática y respaldada por años de consultoría, Arroyo desmitificó el camino hacia la descarbonización corporativa y lanzó una fuerte advertencia a los líderes de la industria en este 2026: el problema no es la falta de herramientas, sino la forma en que las estamos ejecutando.

Un entorno global que no da tregua

El análisis de Arroyo comenzó con una radiografía del entorno macroeconómico. En un panorama marcado por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, y la explosión de sectores ultra-demandantes de energía como la Inteligencia Artificial y los data centers, México se encuentra en una posición privilegiada. Sin embargo, esta ventana de oportunidad tiene fecha de caducidad.

“Muchos directivos viven preocupados por factores políticos externos o aranceles, cuando en realidad deberíamos estar ocupados en qué alianzas financieras y tecnológicas estamos construyendo hoy para ser competitivos”, señaló el CEO de Strategyk.

Con una red eléctrica nacional saturada y costos energéticos que van en aumento, no hacer nada ya no es una opción viable; es una desventaja competitiva crítica.

El error de los paneles: Rompiendo el orden natural del proyecto

Uno de los puntos más reveladores de la keynote fue la crítica al abordaje tradicional de los proyectos sustentables. La gran mayoría de las empresas, al buscar ahorros o reducción de emisiones, saltan de inmediato a la solución más visible: comprar paneles solares o, más recientemente, sistemas de almacenamiento por baterías.

De acuerdo con Arroyo, este es un error de diagnóstico grave. El flujo natural y efectivo de la transición energética corporativa debe seguir un orden estricto:

  1. Medición y Monitoreo: Hacer visible lo que hoy no se ve. Sin datos reales, no hay estrategia.
  2. Eficiencia Energética: Optimizar los procesos internos antes de generar nueva energía.
  3. Calidad de la Energía: Resolver problemas de fondo (como el cumplimiento del código de red y daños a equipos) antes de integrar nuevas tecnologías.

Saltarse los primeros pasos para ir directo al paso tres o cuatro es la razón principal por la que las implementaciones fallan o no entregan el retorno de inversión esperado.

Los tres jinetes del fracaso en la implementación

Para el directivo de Strategyk, el éxito o fracaso de un proyecto de transición —que hoy ya abarca no solo paneles, sino también electromovilidad y almacenamiento inteligente— se reduce a tres factores críticos:

  • La baja calidad de los componentes seleccionados.
  • La falta de un diseño integrado (ver las soluciones como procesos aislados que no se comunican entre sí).
  • La falta de experiencia o infraestructura de los instaladores.

Certeza técnica: La alianza con TÜV Rheinland

Para resolver esta falta de certeza en el mercado, Juan Carlos Arroyo aprovechó el foro de Neuron para anunciar una iniciativa clave: el lanzamiento de una certificación especial para empresas instaladoras, desarrollada en conjunto con TÜV Rheinland, la prestigiosa firma alemana de certificación.

El objetivo es claro: dotar a los directivos de herramientas y datos duros para que, al momento de contratar un proveedor, no evalúen únicamente el precio, sino el soporte, la experiencia y el respaldo financiero que garanticen la vida útil del proyecto.

Conclusión: Sumar en lugar de competir

La transición energética no se puede lograr en solitario. La propuesta final de Strategyk en el Neuron Sustainability Summit es un llamado a la colaboración: un ecosistema donde el sector financiero, los desarrolladores tecnológicos y las empresas consultoras sumen capacidades para presentar propuestas robustas y viables a los consejos de administración.

La tecnología está lista y el momento es ahora. La pregunta ya no es si tu empresa debe dar el paso hacia la sustentabilidad, sino si lo hará con la estrategia correcta para sobrevivir en el mercado global.

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