Financiamiento, talento e innovación: las cartas que México debe jugar en la industria automotriz

 El desayuno organizado por MUNDI reunió a figuras clave del sector automotriz para discutir cómo México puede aprovechar el momento histórico que abre el nearshoring, la electromovilidad y la revisión del T-MEC. La conclusión fue clara: el país tiene con qué competir, pero el tiempo apremia.

“Sin capital es difícil ser sostenible”, advirtió Paulina Aguilar, cofundadora de MUNDI. Para ella, el financiamiento no es un extra, sino el motor que permitirá a las empresas mexicanas enfrentar los nuevos estándares laborales y tecnológicos: “Con financiamiento estratégico, las compañías tendrán la capacidad económica para competir y crecer en esta nueva etapa”.

Paulina también subrayó que la oportunidad de México no está solo en atraer inversión extranjera, sino en darle músculo a las pequeñas y medianas empresas que forman parte de la cadena de proveeduría: “No basta con que lleguen las grandes armadoras, necesitamos que más Pymes mexicanas puedan sumarse al comercio internacional. Para eso, el acceso ágil a financiamiento es la llave”.

La ejecutiva insistió en que el reto no es únicamente financiero, sino cultural: “Tenemos que dejar de pensar en sobrevivir trimestre a trimestre y empezar a planear con visión global. La disrupción tecnológica y el nearshoring exigen que las empresas mexicanas se atrevan a crecer, y nosotros queremos acompañarlas en ese salto”.

Desde el Clúster Automotriz Metropolitano, Elisa Crespo puso el dedo en la llaga: la industria está frente a “lo nuevo”. Cadenas de suministro cada vez más frágiles, mayor exigencia en calidad y un control de gastos más apretado. Su receta: talento y crédito. “El gran desafío es cómo operar en este contexto. La respuesta está en fortalecer al personal con capacitación y acercar instrumentos de financiamiento a las cadenas productivas”, afirmó.

El sector de autopartes, que representa buena parte del músculo exportador, también tiene sus cartas sobre la mesa. Gabriel Padilla, director de la INA, destacó que la revisión del T-MEC es una oportunidad para reforzar reglas de origen y apostar por la alta tecnología: “El verdadero desafío está en la especialización: necesitamos impulsar el talento mexicano y avanzar hacia una reindustrialización que nos permita competir de frente con Asia y Europa”.

Por parte de la AmCham, Guillermo Bernal pidió no perder de vista el tratado como columna vertebral del sector: “El T-MEC está más vivo que nunca y es clave para la competitividad regional. Debemos modernizar procesos, impulsar al talento joven y garantizar energía limpia y asequible. Se trata de convertir la incertidumbre en una verdadera oportunidad”.

La voz de CANACINTRA corrió a cargo de Daniel Romero, quien subrayó que el sector automotriz mexicano es resiliente, pero necesita dar el salto hacia la sostenibilidad: “Energía limpia, digitalización e infraestructura deben ser prioridades. La respuesta está en financiamientos verdes, economía circular y cadenas de suministro más sólidas”.

Un sector con fortalezas, pero también vulnerabilidades

El conversatorio se dio en un contexto mixto. Por un lado, México es séptimo productor mundial de vehículos, primer exportador automotriz en Latinoamérica y segundo en América. Por otro, enfrenta caídas en la producción de pesados (-25.8%) y en la inversión extranjera directa (-30% en el segundo trimestre), aunque con señales alentadoras en electromovilidad.

El nearshoring fue el tema estrella: todos coincidieron en que México tiene la ventaja geográfica y la experiencia exportadora, pero convertirla en liderazgo global dependerá de cómo se articulen financiamiento, capacitación, innovación y políticas públicas.

El mensaje final

Los cinco líderes coincidieron en que las oportunidades no se van a materializar por sí solas. México debe capitalizar su talento técnico, su capacidad instalada y su posición estratégica en Norteamérica para convertirse en un referente mundial de calidad e innovación automotriz.

Como resumió Paulina: “El nearshoring es real, pero no automático. La diferencia la harán las empresas que sepan combinar financiamiento, innovación y talento para competir en las grandes ligas”.

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