La ubicación ya no basta: El imperativo de México para consolidar el Nearshoring en 2026

Carlos Zegarra, Socio Líder de Manufactura Avanzada y Movilidad, EY Latinoamérica , advierte que la ventaja geográfica se agota y señala las brechas críticas y las inversiones urgentes que necesita la industria automotriz ante la renegociación del TMEC.


El próximo año, 2026, será decisivo para que México consolide su posición en el mapa del nearshoring, pero no puede confiar solo en su ubicación geográfica. Esta es la lectura central de Carlos Zegarra, Socio Líder de Manufactura Avanzada y Movilidad, EY Latinoamérica, quien en entrevista analizó los desafíos y oportunidades que enfrenta la región, especialmente la industria automotriz, en un contexto de reconfiguración de cadenas de suministro y tensión geopolítica.

Más allá de la cercanía: La nueva fórmula de la ventaja competitiva

Históricamente, la gran ventaja de México ha sido dual: frente a China, la proximidad con Estados Unidos; frente a EE.UU., una mano de obra más accesible. Sin embargo, Zegarra refiere: “Esa ventaja no será suficiente. La ubicación per se ya no nos va a brindar las ventajas que nos daba antes”.

El ejecutivo plantea que el país debe transitar de ser una “maquila eficiente” a un hub de innovación. Para ello, es imperativo sumar tres componentes clave a la ecuación: talento especializado, digitalización con propósito e innovación en procesos. “Tenemos que invertir en temas de digitalización, pero digitalización con propósito, es decir, no simplemente automatizar procesos productivos, sino definir cómo la tecnología va a ayudar a transformar modelos operativos y agregar un valor diferente a los clientes”, explica.

La brecha crítica: El eslabón débil en Tier 2 y Tier 3

Un punto de vulnerabilidad que Zegarra destaca con fuerza es la desconexión entre las grandes armadoras (OEMs) y proveedores de primer nivel (Tier 1) con la base de la cadena: las pequeñas y medianas empresas que conforman los niveles Tier 2 y Tier 3. Aquí, México lleva una clara desventaja frente a Asia.

“El mercado asiático tiene la escala y la disponibilidad de capital que no tenemos en México para consolidar todas estas cadenas”, señala. Mientras China puede realizar inversiones a muy largo plazo con retornos diferidos, creando un ecosistema maduro en todos sus niveles, en México la capacidad de inversión de estas pymes es limitada. La solución, apunta Zegarra, está en extender los programas de transferencia tecnológica y elevar la cultura de estandarización y certificación hacia estos eslabones más pequeños. “Tenemos que verlo como un ecosistema integrado… expandir los beneficios de estos clústeres hasta la Tier 3”, afirma.

Riesgos inminentes: Infraestructura, energía y seguridad

La relocalización de empresas no está exenta de peligros. Zegarra identifica varios riesgos que podrían truncar la oportunidad del nearshoring para México:

  1. Infraestructura logística deficiente: “La ubicación no nos da mucho si las vías de comunicación no son igual de eficientes”. Se requiere inversión continua en puertos, carreteras y vías férreas.
  2. Seguridad en las vías de transporte terrestre: Aunque los incidentes puedan no representar un porcentaje mayoritario, “generan mucho ruido en los inversores” y exigen un trabajo público-privado urgente.
  3. Capacidad y certidumbre energética: El país debe garantizar un suministro de energía limpia y constante para atraer y retener inversión industrial.
  4. Falta de talento preparado: Para escalar hacia procesos más innovadores y digitalizados, se necesita una inversión “mucho más robusta e integral” en desarrollo de capital humano.

2026: Geopolítica y la renegociación del TMEC

Los conflictos geopolíticos, como la tensión comercial entre Estados Unidos y China, benefician a México por su posición y sus acuerdos comerciales. Sin embargo, Zegarra advierte que esto solo es una ventaja inicial.

Respecto a la revisión del TMEC en 2026, anticipa un endurecimiento de las reglas, especialmente en el sector automotriz. “Las reglas de origen van a ser más estrictas”, comenta, y se buscará evitar que el capital chino utilice el acuerdo como un puente para entrar a EE.UU. con ventajas subsidiadas. Aunque en el corto plazo un posible desacuerdo entre EE.UU. y Canadá podría beneficiar a México, Zegarra es enfático: “Los beneficios importantes del acuerdo se dan como un bloque comercial”.

Tecnología y sostenibilidad: Dos caras de la transformación

Sobre la inteligencia artificial (IA), Zegarra pide ir más allá de la automatización. La clave está en la “IA con propósito”: definir primero el problema a resolver (gestión de inventarios, mantenimiento predictivo) y luego aplicar la tecnología como palanca, siempre acompañada del talento adecuado. Destaca que, a diferencia de otras tecnologías, la IA generativa está al alcance incluso de las pymes.

En sostenibilidad, ve una brecha clara según el tamaño de la empresa. Las multinacionales, presionadas por reguladores y clientes globales, ya integran la sostenibilidad en su operación diaria, viéndola incluso como reductora de costos. En cambio, para muchas Tier 2 y Tier 3 locales, la inversión en este rubro todavía es un desafío. Zegarra prevé que serán las propias armadoras las que, al exigir certificaciones, “jalarán” a estos proveedores a elevar sus estándares.

Conclusión: Un llamado a la acción integrada

El mensaje final de Carlos Zegarra es un llamado a la acción colectiva y a la visión de largo plazo. El sector automotriz mexicano es sólido y está bien integrado con Norteamérica, pero su futuro crecimiento depende de superar la complacencia. “El simple hecho de estar físicamente donde estamos, geográficamente, resalto, no nos da la ventaja suficiente de aquí en adelante”.

La ventana de oportunidad del nearshoring está abierta, pero para consolidarla, México debe actuar con urgencia en cerrar brechas de capital, tecnología, talento e infraestructura en toda su cadena de valor, no solo en la cima. El 2026 será el año para sentar las bases de esa transformación.

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