Durante años, para la industria mexicana la energía eléctrica fue algo que simplemente estaba ahí. Se conectaba una máquina, se encendía una planta y la operación comenzaba.
Hoy esa realidad está cambiando.
El crecimiento del nearshoring, la inteligencia artificial, los centros de datos y la llegada de nuevas plantas industriales está aumentando la demanda energética, justo cuando México enfrenta importantes retos en su infraestructura eléctrica.
Para Enrique de la Torre, Director de Desarrollo y Construcción de SUNECO, este escenario está provocando un cambio fundamental: la energía dejó de ser únicamente un tema operativo y comenzó a convertirse en una decisión estratégica.
Ya no se trata solamente de pagar menos
Uno de los conceptos que está ganando relevancia es el autoconsumo.
Durante años, hablar de energía solar en una empresa significaba principalmente instalar paneles para reducir la factura eléctrica. Hoy el objetivo puede ser mucho mayor: contar con una fuente de energía confiable que ayude a sostener la operación completa.
Para industrias como la automotriz, la siderúrgica o la minería, un corte de energía no significa simplemente esperar a que regrese la luz. Puede significar detener procesos, reiniciar líneas y enfrentar pérdidas importantes.
Por eso, la pregunta está cambiando.
Ya no es solamente: “¿Cuánto puedo ahorrar en electricidad?”
Ahora es: “¿Cómo garantizo la energía que necesita mi negocio para crecer?”
Las baterías cambian la conversación
Otro elemento que está transformando el mercado son los sistemas de almacenamiento.
Las baterías ya no funcionan únicamente como respaldo ante un apagón. También pueden ayudar a administrar el consumo: almacenar energía cuando es más conveniente y utilizarla en momentos de mayor demanda.
Además, pueden contribuir a mejorar la calidad de la energía y reducir el impacto de variaciones o microcortes que, aunque duren milisegundos, pueden afectar procesos industriales altamente automatizados.
Lo que en una casa puede pasar desapercibido, en una fábrica puede detener una operación completa.
El reto también es cultural
Si las tecnologías existen, ¿por qué algunas empresas todavía retrasan estas inversiones?
Para De la Torre, parte de la respuesta está en la manera en que históricamente se ha entendido la energía dentro de las organizaciones.
Durante años fue considerada un servicio garantizado y una responsabilidad principalmente de operación y mantenimiento.
Pero las empresas que hoy llegan a México con planes de inversión de 10 o 15 años comienzan a verla de otra manera.
La estrategia energética empieza a formar parte del propio plan de negocio.
Y esto será cada vez más importante.
Nearshoring + IA: más presión sobre el sistema
México quiere atraer más manufactura, tecnología y centros de datos. Pero todas estas industrias tienen algo en común: necesitan cada vez más energía.
El reto será encontrar la manera de sostener ese crecimiento sin que la disponibilidad y calidad del suministro se conviertan en un freno para la inversión.
Aquí, soluciones como el autoconsumo, el almacenamiento y la eficiencia energética pueden jugar un papel cada vez más importante.
La visión que plantea De la Torre apunta hacia un sistema más descentralizado, donde las empresas tengan mayor capacidad para generar, almacenar y administrar su propia energía.
El mensaje para la industria es claro:
México tiene una enorme oportunidad de crecimiento, pero ese crecimiento necesita energía.
Y en los próximos años, garantizarla ya no será solamente responsabilidad del sistema eléctrico.
Será también una decisión estratégica de cada empresa.







