Resilencia ante una Disrupción Global
La volatilidad ya no es una anomalía en las cadenas de suministro; es el nuevo estado de la normalidad. Lo que antes se gestionaba como una crisis temporal, hoy exige una reingeniería profunda en el pensamiento estratégico de los líderes logísticos. Bajo esta premisa se desarrolló el primer panel del Neuron Logistics Summit 2026, titulado “Volatilidad en las cadenas de suministro, resiliencia ante una disrupción global”, un espacio donde expertos de diversos sectores desmenuzaron las realidades de un entorno global cada vez más impredecible.
El debate, moderado magistralmente por Ari Saks, Associate Partner de Impuestos y Líder de los Servicios de Inversión en Nearshoring en EY México, arrancó con una pregunta medular: ¿cómo lograr que la incertidumbre deje de ser una emergencia y se convierta en una variable operativa bajo control? La respuesta unánime de los panelistas no apuntó a fórmulas mágicas, sino a un cambio de paradigma basado en la adaptabilidad, la innovación y el abandono definitivo de la ceguera de taller.
Flexibilidad y el nuevo entorno VICA
Para Ivonne Juárez, Head of Logistics & Operations de ZEISS, la clave reside en la elasticidad operativa y el desarrollo de líneas de producción esbeltas y multifuncionales capaces de absorber los vaivenes de la demanda. Esta visión se vuelve obligatoria al diagnosticar el ecosistema actual. Como bien señaló Salvador Craules, Director de Cadena de Suministro en Grupo Los Cerritos, la agroindustria y el sector exportador hoy navegan en un escenario puramente VICA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Desde las fluctuaciones cambiarias que impactan las proyecciones financieras hasta las amenazas de retenciones arancelarias en fronteras, la operación ya no puede permitirse ser puramente reactiva; debe volverse predictiva.
Por su parte, Carlos Díaz, Director de Suministros de Arabela, puso sobre la mesa la necesidad de transicionar hacia modelos de planificación guiados por la demanda (Demand Driven). En un mercado de venta directa altamente dinámico, la resiliencia no se traduce en saturar los almacenes de inventario —lo que compromete el flujo de efectivo—, sino en la capacidad de reaccionar con velocidad mediante múltiples análisis de escenarios.
Innovación, infraestructura y el factor humano
Uno de los momentos más importantes del panel abordó los desafíos estructurales de México. Carlos Godínez, Director Comercial Senior de Cross Border en Traxión, enfatizó que la resiliencia también implica retar los paradigmas logísticos tradicionales. Mientras el 80% del comercio hacia Estados Unidos se concentra en el transporte terrestre por la frontera de Laredo, alternativas como el transporte intermodal y ferroviario siguen estando drásticamente subutilizadas. Ante la severa escasez de operadores en el país agravada por temas sistémicos como la inseguridad carretera, las empresas deben empezar a mirar hacia adentro y preguntarse: ¿qué tan atractivas están siendo nuestras instalaciones para los transportistas? El diseño de relaciones colaborativas de largo plazo, en lugar de exprimir tarifas en esquemas spot, es lo que garantizará la capacidad de carga en los momentos de mayor saturación.
Frente a esta misma problemática de escasez de talento, el panel aportó soluciones innovadoras y realidades de inclusión. Se destacó el éxito de proyectos enfocados en la equidad de género, demostrando estadísticamente cómo la incorporación de mujeres operadoras en rutas locales ha incrementado la productividad. Asimismo, se subrayó la urgencia de crear escuelas de capacitación continua que dignifiquen la profesión y mitiguen la fuga de operadores hacia el mercado estadounidense.
El reto de la proveeduría nacional y la colaboración extrema
El cierre del encuentro abrió un debate necesario sobre el “malinchismo comercial” y el desarrollo de la proveeduría local. Si bien la cercanía con Estados Unidos es una ventaja competitiva, la dependencia extrema de un solo mercado o de insumos transatlánticos (afectados por conflictos geopolíticos en Europa o crisis de materias primas como el polipropileno) obliga a mirar al ecosistema de las PyMEs mexicanas. El reto, sin embargo, es compartido: las grandes empresas deben asumir el compromiso de acompañar y desarrollar técnicamente a los proveedores locales, asegurando estándares de calidad y flujos de pago justos.
En conclusión, el mensaje es contundente: las cadenas de suministro perfectas y estáticas ya no existen. La tecnología actual (TMS, WMS e Inteligencia Artificial) es una herramienta indispensable para conectar los eslabones y unificar los datos, pero la verdadera ventaja competitiva radica en la cultura de la organización. Tal como se recordó en el panel evocando el principio de la evolución, la especie que sobrevive no es la más fuerte ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta. En la era de la disrupción global, la adaptabilidad es el único camino hacia el éxito sostenible.







