En una industria donde históricamente la prioridad ha sido la producción, la disponibilidad y la eficiencia operativa, la ciberseguridad está dejando de ser un tema exclusivo de sistemas para convertirse en uno de los pilares estratégicos más importantes de las empresas. Así lo explicó Edgar Hernández, Head of Information Security de Jugos del Valle-Santa Clara, durante una conversación donde abordó cómo la seguridad digital ha evolucionado al mismo ritmo que la transformación tecnológica y la inteligencia artificial.
Para Edgar, el rol actual de un Information Security Manager ya no se limita a proteger computadoras o redes corporativas. Hoy, la seguridad también debe abarcar entornos industriales, procesos automatizados, cadenas de producción y sistemas OT (Operational Technology), sectores que durante años quedaron rezagados frente a las estrategias tradicionales de protección tecnológica.
“La industria priorizaba disponibilidad antes que seguridad”, explicó. Y justamente ahí está uno de los mayores riesgos actuales. Los ataques ya no solo buscan afectar oficinas o sistemas administrativos; ahora apuntan directamente a la operación industrial, donde cualquier interrupción puede impactar producción, logística y, finalmente, al consumidor.
Uno de los mensajes más relevantes de la conversación fue la necesidad de cambiar la percepción tradicional sobre las áreas de ciberseguridad. Durante años, estas áreas fueron vistas como “el departamento que dice que no”, el área que frena proyectos, incrementa costos o impone controles incómodos. Sin embargo, Edgar considera que el verdadero objetivo debe ser convertirse en un habilitador del negocio, alguien capaz de proteger sin convertirse en un obstáculo operativo.
En este nuevo panorama, la inteligencia artificial ocupa un lugar central. Para Jugos del Valle-Santa Clara, la IA representa una oportunidad enorme, pero también un riesgo si se implementa sin estrategia. Edgar dejó claro que la adopción tecnológica no debe responder únicamente a la moda o presión del mercado. Antes de implementar cualquier solución de IA, las empresas deben entender sus riesgos, evaluar la calidad de sus datos y comenzar con pruebas controladas que realmente generen valor para el negocio.
“La inteligencia artificial no es magia”, señaló. Y probablemente esa fue una de las reflexiones más importantes de toda la entrevista. Aunque hoy existe una tendencia a pensar que la IA resolverá automáticamente cualquier problema operativo o estratégico, Edgar insistió en que estas herramientas siguen necesitando supervisión humana constante. La inteligencia artificial puede “alucinar”, equivocarse o generar resultados estadísticamente probables, pero no necesariamente correctos para cada empresa.
La conversación giró entonces hacia un elemento clave que muchas organizaciones todavía subestiman: el gobierno de datos. Para Edgar, el verdadero valor no está únicamente en acumular información, sino en entender el ciclo de vida de cada dato: dónde nace, cómo se transforma, quién puede acceder a él y cuándo deja de ser útil. Solo así las empresas pueden optimizar procesos, reducir tiempos operativos y construir estrategias realmente eficientes.
“Puedes tener el Lamborghini de la tecnología, pero si no le pones el combustible adecuado, no servirá de nada”, comentó al explicar cómo la calidad del dato determina el éxito de cualquier iniciativa de inteligencia artificial o automatización.
Otro punto crítico fue el factor humano. Aunque las empresas inviertan millones en tecnología, Edgar considera que el mayor riesgo sigue siendo la falta de cultura de seguridad. Desde contraseñas débiles hasta ataques de ingeniería social, muchas vulnerabilidades siguen comenzando con errores humanos cotidianos. Para él, ningún firewall o solución tecnológica será suficiente si las personas no entienden los riesgos digitales actuales.
Incluso llevó esta reflexión más allá del ámbito corporativo. En una época donde las personas comparten constantemente información personal en redes sociales, Edgar advirtió sobre cómo la exposición digital también se ha convertido en un problema de seguridad física. Publicar ubicaciones en tiempo real, mostrar rutinas o exponer información familiar puede abrir puertas a amenazas mucho más serias.
La entrevista dejó claro que la ciberseguridad moderna ya no pertenece únicamente a las empresas tecnológicas o financieras. Hoy forma parte de cualquier industria, desde alimentos hasta manufactura, y afecta directamente tanto a organizaciones como a personas. En un entorno cada vez más conectado, proteger la información dejó de ser opcional para convertirse en un elemento esencial de continuidad, reputación y confianza.