El dilema automotriz de Norteamérica: geopolítica, la amenaza china y el futuro de México
La industria automotriz global atraviesa un punto de inflexión sin precedentes. Mientras que las discusiones en foros del sector suelen enfocarse en aspectos técnicos, tácticos u operativos de la electrificación, existe una dimensión estratégica y geopolítica que está reconfigurando el mapa de la manufactura en Norteamérica.
Durante su participación como ponente principal en el Neuron Automotive Forum 2026, Luis F Lozano, Former President of Toyota de México & CEO de Odysseus Business Intelligence, ofreció una lectura contundente sobre los desafíos que enfrenta la región frente a las dinámicas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el agresivo avance de la industria automotriz china.
Incertidumbre en el T-MEC y el estancamiento de la inversión en México
La renegociación de las reglas de origen en el T-MEC buscaba incrementar el valor de contenido regional para proteger el empleo y la manufactura norteamericana. Sin embargo, las dinámicas arancelarias actuales y las negociaciones anuales entre los tres países han generado un entorno de alta incertidumbre.
Para una industria de capital intensivo como la automotriz, la certidumbre de largo plazo es indispensable. Muestra de esta desaceleración es un dato revelador: la última inversión anunciada para construir una planta automotriz desde cero (Greenfield) en México ocurrió en 2015 con Toyota en Guanajuato. Tras más de una década sin nuevos anuncios de este tipo, el país ha dejado de captar plantas de ensamblaje que antes llegaban de manera constante.
A esto se le suman los retos internos en materia de competitividad. La falta de infraestructura energética suficiente, las incertidumbres regulatorias y la inseguridad han modificado la competencia geográfica: México ya no solo compite por inversiones contra países de Latinoamérica o el sudeste asiático, sino de manera directa contra estados norteamericanos como Texas.
La irrupción de China: la verdadera amenaza no discutida
El análisis de Luis F Lozano enfatiza que, mientras Norteamérica se concentra en disputas arancelarias internas y revisiones del T-MEC, se está perdiendo de vista el factor determinante del mercado global: la sobrecapacidad productiva y competitividad de China.
A través de una política industrial centralizada que comenzó hace tres décadas y se aceleró con la transición hacia los vehículos eléctricos (EVs), China ha desarrollado un ecosistema automotriz altamente integrado. Con una capacidad instalada proyectada de 50 millones de vehículos al año y un consumo interno inferior, la industria china está destinando su excedente hacia mercados internacionales con productos competitivos a precios altamente asequibles.
Debido a que el mercado estadounidense se encuentra bloqueado para los vehículos chinos, la presión de esta oferta se desplaza de lleno a regiones como México y Europa. La integración vertical de marcas como BYD rompe con el esquema tradicional de la cadena de suministro local, ya que no dependen de la proveeduría establecida en los países donde desembarcan.
Hacia una visión estratégica regional
El mensaje central para los líderes del sector es claro: México y Norteamérica no pueden limitarse a reaccionar ante los cambios políticos de corto plazo. Se requiere una estrategia industrial integral que contemple:
- Redefinición de reglas de manufactura: Establecer criterios claros sobre lo que constituye una verdadera manufactura regional frente a procesos de ensamblaje básico o CKD (Completely Knocked Down).
- Fortalecimiento de la cadena de suministro: Obligar a las nuevas inversiones extranjeras a integrar y desarrollar la base de proveedores locales para preservar el valor agregado del ecosistema.
- Competitividad sistémica: Resolver las carencias estructurales en generación de energía limpia y seguridad que frenan la llegada de capital productivo.
El futuro de la industria en la región dependerá de la capacidad compartida entre el sector privado y las autoridades para construir un plan de desarrollo a largo plazo que vaya más allá de las fronteras arancelarias y prepare a Norteamérica para la competencia global.







