El 90% de las empresas a nivel global ya han fijado metas de reducción de emisiones hacia 2030 y 2050. Sin embargo, la realidad de la industria muestra una brecha crítica: solo una de cada tres compañías está logrando avanzar al ritmo necesario. Con proyectos que tardan entre seis meses y dos años en ejecutarse, el tiempo se agota para el 70% restante.
En el marco del Neuron Automotive Forum 2026, la keynote “Pressure to Perform: Balancing Cost, Resilience and Competitiveness” reunió a Ricardo Velázquez Lechuga, Director de Servicios Energéticos en ACCIONA Energía, y a Eleazar Rivera Mata, Director General del Clúster Energético de Nuevo León, para analizar las barreras financieras y operativas que frenan la transición energética y cómo superarlas de forma disruptiva.
El obstáculo del Alcance 1 y el desperdicio energético
La mayor oportunidad para acelerar el cumplimiento de los objetivos ESG se encuentra en el Alcance 1 (Scope 1), enfocado en las emisiones directas de la operación. De acuerdo con Ricardo Velázquez Lechuga, optimizar la eficiencia energética en este rubro permite reducir hasta un 40% de las emisiones totales de una planta.
Actualmente, cerca del 30% de la energía consumida en la industria se desperdicia por equipos obsoletos o procesos no optimizados, como sistemas de aire comprimido, iluminación, bombeo y climatización.
Las cuatro barreras de la transición
Durante el foro se identificaron los principales cuellos de botella que impiden a las empresas adoptar tecnologías sostenibles:
- CAPEX y financiamiento: Las altas tasas de interés en la región dificultan la aprobación de presupuesto para activos no productivos.
- Riesgo y complejidad técnica: Incertidumbre sobre el rendimiento real de las nuevas tecnologías.
- Infraestructura digital: Falta de monitoreo en tiempo real para medir el consumo por unidad producida.
- Recursos humanos: Equipos de mantenimiento enfocados en la continuidad operativa diaria, sin tiempo para gestionar la estrategia energética.
El modelo ESCO: Descarbonización sin CAPEX
Para resolver esta ecuación, los expertos señalaron el valor de las ESCO (Energy Service Companies). Mediante este esquema, empresas como ACCIONA Energía asumen la inversión de capital, el diseño técnico, la instalación, la operación y el mantenimiento de los activos de eficiencia (como el reemplazo de calderas, electrificación y autoconsumo fotovoltaico).
El proyecto se paga directamente a través de los ahorros energéticos generados. Una vez concluido el plazo del contrato, el activo digitalizado y optimizado se transfiere a la empresa sin costo adicional, mitigando el riesgo financiero y técnico para los tomadores de decisión.
La descarbonización industrial ya no es una cuestión de intención, sino de ejecución y estructura financiera. La colaboración entre los clústeres regionales y los desarrolladores energéticos será el factor determinante para mantener la competitividad del sector en los próximos años.







