Movilidad Sustentable: ‘La Mejor Fecha Para Electrificar Tu Flota Fue Ayer’

Juan Carlos, CEO de Strategyk, explica por qué la inacción —no la tecnología ni el financiamiento— es el verdadero freno de la electromovilidad en México, y cómo el binomio energía-transporte se volvió una decisión de consejo directivo.

En México sobran diagnósticos y faltan ejecuciones. El problema rara vez es la estrategia —esa ya está en el consejo, aprobada, en PowerPoint—; el problema es la ejecución en planta. Strategyk no vende tecnología: vende que el proyecto que usted firmó efectivamente funcione, con trazabilidad contractual y SLA medibles. Mientras el mercado compite por catálogo, nosotros competimos por certeza de resultado.  (SLA significa Service Level Agreement —Acuerdo de Nivel de Servicio—. Es un compromiso contractual donde el proveedor garantiza estándares de desempeño específicos y medibles, no esfuerzos genéricos.)

El verdadero enemigo no es la tecnología: es la inacción

En el 83% de los casos “Al directivo le sobra diagnóstico y le falta ejecución.” La incertidumbre. Aranceles, T-MEC, tarifas, disponibilidad de energía: el directivo mexicano opera hoy con más variables fuera de su control que nunca. Pero lo que de verdad le quita el sueño no es el diagnóstico —ese lo tiene de sobra—, es la parálisis: saber qué hay que hacer y no tener la capacidad de ejecutarlo bajo incertidumbre permanente. Le sobra información y le falta certeza de ejecución.

A días de la renegociación del T-MEC, Juan Carlos abre la conversación con un diagnóstico contundente: el reto principal de las empresas mexicanas no es la falta de tecnología disponible, sino la inacción de directivos que esperan ‘el momento perfecto’ para actuar. Según cifras que cita en la conversación, ese momento perfecto simplemente no existe, y el costo real recae en quienes se quedan esperando.

El detonante que llevó la conversación de energía y movilidad al escritorio de Juan Cxarlos fue, según explica, la combinación del aumento en costos de combustibles con la disponibilidad de transporte eléctrico desde hace más de una década. El problema no era el deseo de adoptar estas tecnologías, sino el desconocimiento sobre cómo integrarlas: vehículos eléctricos, infraestructura de carga y soluciones energéticas avanzaban como piezas desconectadas entre sí.

“El 63% de los empresarios está expectante, esperando el momento perfecto para actuar. Y ese momento perfecto no existe. El gran impacto que tenemos es no hacer nada.”

El lenguaje que realmente convence a un director general

Uno de los aprendizajes más prácticos de Juan Carlos como consultor es que los proyectos de electrificación no se ganan con argumentos técnicos, sino financieros. Primero llega el modelo financiero; después, el técnico. Esta secuencia explica buena parte del problema estructural de la industria: muchas consultoras separan ambos lenguajes, cuando el verdadero valor está en traducir la ingeniería a términos que un consejo directivo pueda evaluar como negocio.

Porque comprar equipo es fácil de entender y fácil de presupuestar; integrarlo es donde se pierde el dinero. El 72% de las fallas en sistemas de almacenamiento no son del litio ni del inversor: son de integración —ingeniería de detalle, protecciones, puesta en marcha, operación. El mercado sigue comprando cajas porque nadie le ha cobrado todavía el costo de la mala integración. Nosotros sí lo cuantificamos, antes de que ocurra.

¿Cuándo conviene electrificar una flota? Antes de la pregunta viene el diagnóstico

Juan Carlos es enfático: la decisión de electrificar no parte de la tecnología, sino de entender primero los requerimientos reales de transporte —kilómetros recorridos, tipo de carga, necesidad de refrigeración— para luego diseñar la infraestructura de carga adecuada. Uno de los errores más comunes que ha observado es la compra de unidades eléctricas sin el cargador correcto, lo que termina dejando vehículos inoperantes durante horas.

La recomendación es avanzar con soluciones modulares y escalables: empezar con un piloto, observar el comportamiento de la carga y crecer la infraestructura conforme aumenta la demanda real de la flota.

Dato clave: Cambiar de diésel a eléctrico con carga CFE puede ahorrar 60% en combustible (120,000 a 200,000 pesos mensuales). Combinado con paneles solares y baterías, el ahorro puede llegar al 90-95%

La ventana de oportunidad, advierte, no es indefinida: los precios de las baterías de litio-ferro-fosfato están en su punto más bajo en 15 años, y el incentivo gubernamental para renovación de flotas eléctricas tiene fecha de expiración.

T-MEC: la revisión no es el fin, es un ajuste

Sobre la incertidumbre geopolítica que rodea la revisión del tratado comercial, Juan Carlos ofrece una lectura distinta a la narrativa de pánico: el T-MEC no se va a acabar el primero de julio, es una revisión con ajustes. Su preocupación de fondo es otra: si México, Estados Unidos y Canadá se enfrascan en disputas arancelarias internas, la región completa se debilita frente a Asia, particularmente frente a China.

La fortaleza de la región, plantea, está en la complementariedad: México como especialista en manufactura de clase mundial, Canadá como proveedor de materias primas, y Estados Unidos con el mercado y el desarrollo tecnológico más fuerte. Esta lectura conecta directamente con la ola de inversión asiática que llega a México con estrategias de electrificación ya integradas desde el diseño de planta hasta la flotilla.

Eficiencia vs. resiliencia: el dilema que todo director reconoce

Para explicar la diferencia entre estos dos conceptos —que muchos directivos confunden— Juan Carlos introduce el concepto de ‘electricidad 4.0’: la convergencia entre la infraestructura eléctrica existente y las nuevas tecnologías de medición, inteligencia artificial y automatización.

La lógica es secuencial, como un diagnóstico médico: primero la medición y los sensores —los ojos y oídos del sistema—, después el análisis con inteligencia artificial —el cerebro— y finalmente la actuación automatizada a través de sistemas de gestión energética (Energy Management Systems) o de edificios (Building Management Systems). Saltarse el primer paso, advierte, es la causa más común de proyectos sobredimensionados o insuficientes.

“Muchos se ponen a poner paneles, a poner baterías, a poner flotillas antes de hacer el paso uno, que es conocer su infraestructura. Si no ves tu red, cualquier estrategia que hagamos nos vamos al paso 10 sin haber visto el paso 1.”

85 centavos contra 2.50 pesos: la certidumbre como argumento financiero

Uno de los datos más contundentes de la conversación compara el costo nivelado de la energía solar más almacenamiento —85 centavos por kilowatt-hora, fijo durante 25 años— contra el costo actual de CFE en zonas como el Bajío o el norte del país, de entre 2.50 y 2.70 pesos, con incrementos anuales proyectados del 8 al 10%. Al cabo de 25 años, ese diferencial se vuelve abismal.

Frente al argumento de que la inversión inicial es un gasto difícil de justificar, Juan Carlos plantea una pregunta inversa: qué resulta más costoso, que la energía suba 8 o 10% cada año, o que un apagón de pocos segundos provoque pérdidas de cientos de miles de dólares en sectores como el automotriz o los centros de datos.

ESG: de la quinta prioridad a condición para seguir facturando

Muchas empresas siguen relegando la sustentabilidad al quinto o sexto lugar en su lista de prioridades de inversión, por delante de reducir costos, mejorar la experiencia del cliente o abrir nuevos mercados. Juan Carlos cuestiona esa jerarquía con un caso concreto: un cliente en Aguascalientes obtuvo hasta 18% más en el precio de su producto simplemente por acreditar 35% de fuentes renovables en su operación.

El argumento se refuerza con el acceso a financiamiento: empresas con mala calificación ESG ya están pagando tasas de interés hasta 10 puntos porcentuales más altas. Y de cara al futuro del talento, para 2030 el 75% de la fuerza laboral pertenecerá a las generaciones Z y millennial, perfiles que priorizan trabajar en organizaciones con sostenibilidad integrada en su ADN, no como discurso de relaciones públicas.

El filtro contra el greenwashing: medir, documentar, certificar

Ante la pregunta directa sobre cómo distinguir una electrificación real de una hecha solo para una publicación en redes sociales, la respuesta de Juan Carlos es metodológica: la única forma de acreditar el impacto es mediante mediciones rigurosas, antes, durante y después de la implementación. Sin sistemas de medición que documenten el desempeño real, advierte, hay paneles instalados que generan apenas 70 u 80% de su capacidad sin que nadie lo note, simplemente ‘para la foto’.

El mensaje final: informarse para decidir, no para postergar

Juan Carlos cierra con un llamado a la acción más que a la cautela: que los directivos evalúen las tecnologías disponibles, pero que tomen una decisión informada en lugar de seguir esperando. Su invitación es a que las empresas se acerquen a un diagnóstico inicial —gratuito y sin compromiso— para entender qué esquema de electrificación, almacenamiento o financiamiento corresponde a su realidad operativa, antes de que la ventana de incentivos y precios favorables se cierre.

Porque tres curvas se cruzan exactamente ahora: la demanda del nearshoring sube, la infraestructura de CFE no alcanza, y el costo del almacenamiento llegó a su punto de inflexión. Quien ejecuta en esta ventana asegura energía, costo y posición competitiva. Quien espera a 2028 va a competir con un costo estructural más alto y con la red saturada. No es una oportunidad que se mantiene abierta: es una que se cierra.

La respuesta de porque los directivos no toman acción es porque no se sienten seguros en el acompañamiento técnico – financiero y es justo nuestra misión como Consultora al cubrir esa necesidad.

Aquí en el link encontrarán información valiosa: www.Strategyk.mx/movilidad_sustentable_neuron_business_talks

Publicado por Neuron Business Media · Neuron Energy Talks · División Energía y Sustentabilidad

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