Durante años, la seguridad privada en México fue vista únicamente como un servicio operativo: guardias, rondines y presencia física. Sin embargo, para empresas como Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, el futuro del sector apunta hacia algo mucho más complejo: una integración entre tecnología, inteligencia artificial, monitoreo avanzado y prevención estratégica.
En entrevista para Neuron Security Talks, Ernesto Cerón, Director Comercial de Grupo Multisistemas, explicó cómo una empresa con más de cuatro décadas de historia ha logrado mantenerse como uno de los referentes más importantes del sector en México. La compañía, fundada por el exmilitar Alejandro de Faciú, nació con un objetivo claro: profesionalizar la seguridad privada en un momento donde gran parte del mercado dependía todavía de esquemas poco especializados o ligados únicamente al ámbito gubernamental.
Desde entonces, la evolución ha sido constante. Ernesto destacó que Multisistemas fue el registro número 001 de seguridad privada a nivel nacional y que gran parte de su crecimiento ha venido de adelantarse a las necesidades del mercado. Lo que antes era únicamente seguridad patrimonial o perimetral, hoy se ha transformado en servicios integrales que incluyen custodias, protección ejecutiva, monitoreo avanzado, analíticos, drones e inteligencia artificial.
Uno de los puntos más relevantes de la conversación fue la visión inmediata que tiene la empresa sobre la tecnología. Para Cerón, el futuro no es algo lejano: ya está ocurriendo. La integración de cámaras inteligentes, analíticos y sistemas de IA está permitiendo migrar poco a poco hacia modelos donde la seguridad no dependa exclusivamente de un elemento físico. La idea de un “guardia virtual”, respaldado por monitoreo en tiempo real y centros de control especializados, ya forma parte de la estrategia operativa de la compañía.
Ese concepto se conecta directamente con uno de los activos más importantes de Multisistemas: su C5 privado. Ernesto explicó que cuentan con un centro de monitoreo equipado con más de 100 pantallas que supervisan más de 10,000 servicios y alrededor de 14,000 elementos a nivel nacional. Desde ahí se coordinan reacciones inmediatas mediante GPS, videovigilancia, sistemas de intrusión y protocolos de respuesta que permiten actuar frente a cualquier incidente.
Pero más allá de la tecnología, el eje central sigue siendo la prevención. Cerón insistió en que la seguridad debe entenderse como una inversión y no como un gasto. Comparó el servicio con un seguro: muchas empresas no perciben su valor hasta que enfrentan un incidente. Bajo esa lógica, el verdadero retorno de inversión está en evitar pérdidas potencialmente incuantificables, especialmente en sectores industriales donde una falla de seguridad puede tener consecuencias millonarias.
Otro de los grandes desafíos del sector, explicó, son las nuevas regulaciones laborales y la reducción de jornadas. En un entorno donde las empresas buscan mantener cobertura 24/7, disminuir horas laborales implica aumentar personal y costos operativos. Ahí es donde la tecnología vuelve a tomar protagonismo: la combinación entre recurso humano y herramientas tecnológicas se vuelve indispensable para mantener niveles de protección sin duplicar costos para los clientes.
La entrevista también abordó un tema sensible: la cultura de seguridad en México. Ernesto fue contundente al describirla como “pobre” frente a países como Estados Unidos o algunas regiones de Europa. Mientras en otros mercados la automatización y la tecnología son ampliamente aceptadas, en México todavía existe una fuerte necesidad de “ver” físicamente al elemento de seguridad. Sin embargo, considera que el cambio cultural ya comenzó y que poco a poco las organizaciones entenderán que la prevención tecnológica puede ser incluso más eficiente que algunos esquemas tradicionales.
En un mercado donde muchas empresas compiten por precio, Multisistemas busca diferenciarse a través de estructura, capacitación y profesionalización. Ernesto reveló que cada elemento recibe más de 127 horas de preparación antes de incorporarse a un servicio, además de formación física, psicológica y operativa. La meta, aseguró, es que cada guardia represente los valores, disciplina y capacidad de reacción que distinguen a la compañía.
La conversación dejó claro que la seguridad privada está entrando en una nueva etapa. Ya no se trata únicamente de reaccionar cuando ocurre un problema, sino de construir sistemas capaces de anticiparlo, prevenirlo y responder con precisión. En un entorno donde la inseguridad sigue creciendo y las empresas enfrentan mayores riesgos operativos, la seguridad dejó de ser un accesorio para convertirse en un componente estratégico del negocio.