General Motors registró una pérdida de $1,100 millones de dólares en el segundo trimestre, atribuida a los aranceles comerciales, lo que se tradujo en una caída del 31.6% en sus ganancias. A pesar de que los ingresos superaron expectativas al alcanzar $47,100 millones, los inversionistas reaccionaron con cautela y las acciones se desplomaron hasta un 8%. En respuesta, la automotriz comenzó a reubicar parte de su producción de SUVs y pickups desde México hacia Estados Unidos, en un intento por blindarse ante presiones regulatorias.
🚨 Movimientos en el mapa automotriz: ¿Nissan abandona Cuernavaca?
Coincidentemente, ese mismo día surgieron reportes de que Nissan estaría cerrando su planta en CIVAC, Cuernavaca, para concentrar operaciones en Aguascalientes. Aunque la empresa aún no lo ha confirmado oficialmente, el rumor ha encendido las alertas sobre una reconfiguración industrial que podría impactar el empleo y la dinámica manufacturera del centro del país.
Reconfiguración de preferencias: autos chinos ganan terreno en México
Las marcas asiáticas como Chirey, MG y BYD están cambiando la percepción del consumidor mexicano. De acuerdo con la consultora GiPA, la confianza en fabricantes chinos aumentó 10 puntos y ya supera el 50%. La clave: mejoras en el servicio posventa y mayor disponibilidad de refacciones —con un índice de abasto del 95%. El 14% de los compradores repetiría marca y más de la mitad consideraría mantenerse en el segmento asiático.
Un giro interesante para un mercado históricamente dominado por marcas estadounidenses y japonesas.








