En el Neuron Talent Forum, líderes de empresas como Hard Rock, COIN, Prestone y Kushki discutieron cómo la transparencia se ha convertido en un eje central para atraer y retener talento. Desde el proceso de selección hasta el offboarding, cada interacción con el colaborador debe ser clara, empática y legalmente sólida. Jorge Delarbre, Paulina Saldaña, Carlos Zúñiga y Alejandra Castro coincidieron en que la cultura organizacional no se declara: se construye con hechos. Diseñar experiencias laborales auténticas es hoy una ventaja competitiva clave en un mercado laboral cada vez más exigente.
En un mercado laboral en constante evolución, donde el talento escoge con lupa a sus futuros empleadores, la transparencia ya no es un valor agregado: es una exigencia. Bajo este enfoque se desarrolló uno de los paneles más resonantes del Neuron Talent Forum, moderado por Franco Zúñiga, director general de Neuron Business Media, y con la participación de líderes excepcionales: Jorge Delarbre (HR Director, Hard Rock), Carlos Zúñiga (CEO, COIN), Paulina Saldaña (HR Manager, Prestone) y Alejandra Castro (VP de HR, Kushki).
Transparencia como cultura, no como estrategia
Jorge Delarbre abrió el diálogo con una afirmación provocadora: la transparencia no se anuncia, se vive. En la industria de hospitalidad, donde la rotación es alta y la competencia feroz, la claridad en la cultura y en el trato se vuelve esencial para atraer y retener talento. En Hard Rock, dice, la autenticidad se respira desde la entrada: música, tatuajes, inclusión. Nada se oculta, porque “la cultura se suda y se huele”. Para él, la transparencia no es tanto una responsabilidad del empleador, sino una habilidad del candidato: “que perciba, que huela, que escuche lo que su estómago le dice al entrar a una organización”.
La primera llamada lo dice todo
Paulina Saldaña añadió un matiz esencial: la experiencia del candidato empieza incluso antes de que escuche un “hola”. Desde cómo se hace la llamada inicial hasta cómo se responde un mensaje por WhatsApp, la percepción se construye minuto a minuto. Paulina enfatizó que ser claros sobre el tipo de contratación, el salario y el futuro del proceso de selección es fundamental: no hay espacio para ambigüedades ni falsas esperanzas. Y si no se avanza en el proceso, también hay que decirlo con dignidad. Para ella, la reputación de la empresa se juega en cada conversación, incluso cuando no se contrata.
Las reglas también construyen confianza
Desde la perspectiva legal, Carlos Zúñiga fue claro: no basta con buena intención; hay que respetar la Ley Federal del Trabajo. El contrato debe existir, estar firmado, claro y completo. Si los colaboradores no conocen sus funciones, beneficios, protocolos de no discriminación, o si están registrados con sueldos falsos ante el Seguro Social, la confianza simplemente se rompe. “Cuando se oculta lo que ya se sabe que existe, se crea psicosis”, advirtió. Su mensaje fue contundente: el cumplimiento normativo no es opcional, es la base para un entorno laboral sano y productivo.
Onboarding: el inicio emocional de todo
Alejandra Castro puso sobre la mesa una de las ideas más potentes de la jornada: el proceso de onboarding es un acto emocional, no solo técnico. En Kushki, se vive como una experiencia estructurada, personalizada y culturalmente profunda. Desde un pre-onboarding cuidadosamente diseñado hasta una integración funcional con acceso a plataformas de aprendizaje, todo apunta a generar sentido de pertenencia. Pero también hay “don’ts” muy claros: no improvisar, no abrumar sin contexto y no olvidar el seguimiento. Porque sin una primera impresión sólida, el compromiso difícilmente florece.
¿Cuánta verdad se debe contar? ¿Toda?
En el segundo bloque, el panel abordó un dilema común: ¿hay que compartir también los problemas de la empresa durante el proceso de selección? Jorge fue categórico: sí. “Si tú no llenas el espacio de comunicación, alguien más lo va a hacer, y no siempre bien”. Compartir los retos, reconocer imperfecciones y ser realistas desde el primer día permite atraer talento alineado con la realidad, no con una ficción. Paulina reforzó el mensaje: la transparencia genera lealtad, reduce rotación y mejora el clima laboral.
Offboarding: la despedida también cuenta
Alejandra regresó al cierre del ciclo con una reflexión crítica: la salida de un colaborador también es parte de la experiencia laboral. En Kushki, el proceso de offboarding se maneja con el mismo profesionalismo que el onboarding: conversación cara a cara, acompañamiento legal claro, y en algunos casos, apoyo para reubicación profesional. Porque una salida respetuosa no solo honra al colaborador saliente, sino también refuerza la percepción de los que se quedan.
Conclusión: diseño con empatía y legalidad
El panel cerró con dos principios poderosos. El primero, propuesto por Jorge: si diseñamos la experiencia para nuestros clientes, también debemos diseñarla para nuestra gente. El segundo, dicho por Alejandra con claridad: la experiencia del colaborador no empieza cuando entra ni termina cuando se va; cada interacción importa.
Así, este panel nos dejó una verdad incómoda pero necesaria: en un entorno donde todo se sabe y todo se comenta, las empresas que no son transparentes simplemente no son competitivas. No se trata de decir lo que se quiere escuchar, sino de construir desde la verdad una cultura que atraiga, retenga y dignifique al talento.







