El problema silencioso que nadie está discutiendo: están desapareciendo los puestos de entrada
Hay un síntoma que empieza a inquietar a las áreas de talento en México, y no tiene nada que ver con que “los jóvenes ya no quieran trabajar”. Tiene que ver con que las empresas, poco a poco, están dejando de abrir la puerta por la que todos entraron alguna vez.
Lo que dicen los números
Según una investigación del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la oferta de empleos de nivel inicial —esos puestos pensados para personas sin experiencia previa o recién egresadas— crecía cerca de 9% anual en 2021. Entre 2023 y 2025, ese crecimiento cayó a menos de 3%.
No es un rumor de pasillo ni una percepción aislada: es una tendencia documentada, y coincide con algo que ya se venía midiendo en Estados Unidos desde hace meses.
¿Y la IA qué tiene que ver?
Aquí está el cruce incómodo. Buena parte de las tareas que tradicionalmente le tocaban a alguien que apenas comenzaba su carrera —procesos repetitivos, análisis básicos, captura de datos, atención de primer nivel— son exactamente las que la inteligencia artificial puede hacer más rápido y más barato.
El IMCO es cuidadoso al respecto: todavía no hay evidencia de que la IA esté sustituyendo de forma masiva a los jóvenes en México. La desaceleración también puede explicarse por factores económicos, cambios sectoriales y ajustes normales en la demanda laboral. La honestidad intelectual importa aquí: no se trata de gritar “la IA nos quitó los empleos junior”, sino de reconocer una señal que merece atención antes de que se convierta en certeza.
Y esa señal, aunque no sea concluyente, ya empieza a tener paralelismos preocupantes. Un estudio del Stanford Digital Economy Lab encontró que en Estados Unidos el empleo de desarrolladores de software jóvenes, de entre 22 y 25 años, cayó cerca de 20% desde finales de 2022 hasta septiembre de 2025, con una caída relativa del 16% específicamente en las ocupaciones más expuestas a la IA, mientras los perfiles con más experiencia se mantuvieron estables. México no es Estados Unidos —la estructura laboral, los salarios y la informalidad son distintos—, pero tampoco somos inmunes a la dirección en la que sopla el viento.
La pregunta que debería quitarle el sueño a cualquier CHRO
Si dejamos de contratar juniors hoy, ¿quién se va a convertir en senior dentro de cinco años?
El puesto de entrada no es solo una forma barata de sacar trabajo operativo. Es el lugar donde alguien aprende cómo funciona realmente una empresa, desarrolla criterio, se equivoca sin que el error cueste una cuenta millonaria, entiende a los clientes desde abajo y, eventualmente, se convierte en la persona que forma al siguiente junior.
Cuando ese primer escalón desaparece, no desaparece solo un empleo: desaparece una generación completa de liderazgo en formación.
El verdadero chisme corporativo
Las empresas podrían estar ahorrando costos hoy mientras fabrican, sin darse cuenta, un problema de talento para dentro de tres, cinco o diez años. Es la clásica decisión que se ve bien en el reporte trimestral y pésimo en el organigrama de 2031, cuando no haya suficientes mandos medios preparados para asumir posiciones de liderazgo.
Y esto, apenas, está empezando.
Con información del estudio “Tendencias para el futuro de la educación y el empleo” del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y del Stanford Digital Economy Lab.







