Digitalización de flotas: el reto ya no es adoptar tecnología, sino transformar la operación

De la urgencia operativa a la estrategia de largo plazo

La digitalización de la gestión de flotas dejó de ser una tendencia futura para convertirse en una necesidad competitiva. Sin embargo, para muchas organizaciones, el verdadero desafío no radica en incorporar nuevas tecnologías, sino en encontrar el tiempo y la capacidad para transformar operaciones que, por naturaleza, viven bajo presión constante.

De acuerdo con Ignacio González, CEO de Vec Fleet, la pandemia marcó un punto de inflexión en la industria. Antes de 2020, gran parte del sector avanzaba lentamente en la adopción tecnológica; no obstante, el trabajo remoto obligó a las compañías a acelerar la digitalización de procesos y a replantear la forma en que administraban su información.

Aunque el avance ha sido significativo, González considera que todavía existe una amplia oportunidad de mejora. Los responsables de flotas enfrentan diariamente presiones relacionadas con la reducción de costos, la disponibilidad de unidades, accidentes, robos y contingencias operativas. En ese contexto, resulta complejo dedicar tiempo a la construcción de una estrategia tecnológica de largo plazo.

“La urgencia operativa suele consumir la agenda del fleet manager. El reto es lograr apartarse momentáneamente del día a día para diseñar procesos que permitan anticiparse a los problemas”, señala.

Datos confiables: el verdadero punto de partida

La conversación alrededor de la inteligencia artificial ha ganado protagonismo en prácticamente todos los sectores. Sin embargo, para el directivo, hablar de IA sin antes contar con procesos digitalizados y datos confiables es un error frecuente.

El primer paso, explica, consiste en capturar información de calidad y estructurarla adecuadamente. Sin esta base, cualquier iniciativa tecnológica corre el riesgo de generar decisiones equivocadas.

“La inteligencia artificial es tan buena como la calidad de los datos que recibe. Si se alimenta con información incorrecta, las decisiones también serán incorrectas y el impacto puede ser muy costoso para el negocio”, advierte.

Por ello, recomienda que las empresas adopten un enfoque gradual, evitando intentar implementar soluciones avanzadas desde el inicio. La transformación digital debe construirse por etapas, estableciendo objetivos concretos y generando resultados medibles antes de avanzar hacia niveles más sofisticados de automatización.

El cambio cultural, la barrera más compleja

Más allá de la tecnología, la resistencia al cambio continúa siendo uno de los principales obstáculos para la digitalización de las operaciones de flota.

Cada organización posee procesos, dinámicas y culturas distintas, por lo que no existe una fórmula universal para implementar proyectos tecnológicos. No obstante, González identifica un elemento común en las iniciativas exitosas: el involucramiento transversal de distintas áreas de la empresa.

Compras, tecnología, recursos humanos y operaciones deben participar activamente en estos proyectos para garantizar que las decisiones generen impacto real y sostenido.

Asimismo, destaca la importancia de contar con patrocinio interno y liderazgo organizacional. Sin respaldo de la alta dirección, muchos responsables de flotas encuentran dificultades para impulsar cambios estructurales dentro de la empresa.

Los indicadores que toda flota debería medir

A pesar del creciente acceso a herramientas analíticas, todavía existen organizaciones que desconocen métricas fundamentales para evaluar el desempeño de sus operaciones.

Para González, dos indicadores deberían convertirse en el punto de partida de cualquier estrategia de gestión: el costo por kilómetro y la disponibilidad de la flota.

Estos indicadores permiten comprender el impacto real que la operación vehicular tiene sobre el negocio. Una flota con baja disponibilidad no solo incrementa costos, sino que puede afectar directamente la productividad, el nivel de servicio e incluso los ingresos de la compañía.

Una vez identificados estos indicadores base, el siguiente paso consiste en profundizar en variables como tiempos promedio en taller, reincidencia de fallas, cumplimiento de mantenimientos preventivos y frecuencia de mantenimientos correctivos.

“El dato por sí solo no transforma la operación. Lo verdaderamente importante es la capacidad de actuar a partir de la información”, afirma.

Inteligencia artificial: del análisis a la predicción

En el corto plazo, la inteligencia artificial promete modificar significativamente la gestión de flotas, particularmente en tareas operativas y de mantenimiento.

Actualmente, la industria avanza hacia modelos en los que la IA funciona como un “copiloto” capaz de automatizar actividades administrativas, coordinar mantenimientos, identificar prioridades operativas y facilitar el acceso inmediato a información crítica.

Sin embargo, una de las aplicaciones con mayor potencial se encuentra en el mantenimiento predictivo. Gracias al análisis avanzado de datos, las organizaciones podrán anticipar fallas mecánicas antes de que ocurran, reduciendo tiempos de inactividad, costos de reparación y afectaciones a la operación.

Además, tecnologías basadas en visión artificial ya permiten realizar inspecciones automatizadas de vehículos, detectando daños físicos y generando historiales precisos sobre su evolución.

Competitividad y digitalización: una relación inseparable

Para González, la discusión ya no gira en torno a si las empresas deben digitalizarse, sino a la velocidad con la que son capaces de hacerlo.

La gestión basada en hojas de cálculo y procesos manuales está siendo reemplazada por modelos apoyados en datos centralizados, automatización y analítica avanzada. Esta evolución permite abandonar la toma de decisiones basada en percepciones e intuiciones para dar paso a una gestión sustentada en evidencia.

En un entorno caracterizado por costos crecientes, volatilidad económica y mayores exigencias operativas, la digitalización comienza a consolidarse como un factor determinante de competitividad.

“No es necesario tener miles de vehículos para comenzar. Cualquier organización puede iniciar el proceso. Lo importante es empezar, porque el mercado ya está avanzando en esa dirección”, concluye.

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