Durante años, la seguridad fue un área olvidada en las empresas, pero la llegada de la inteligencia artificial y el deep learning transformó por completo su valor.

Durante años, los sistemas de seguridad fueron los grandes olvidados en las empresas. Cámaras, detectores de humo y controles de acceso funcionaban en la sombra, perpetuándose por décadas sin mayores actualizaciones. “La industria estaba un poco relegada a la esquina”, confiesa Ricardo Carrasco, Director de FOUET. “Si no falla, no se cambia. Era como tener un Nokia ‘Viborita’ en la era del iPhone 17”.

Sin embargo, esta realidad estática ha experimentado una revolución sin precedentes en los últimos años, acelerada por la pandemia y la irrupción de tecnologías como el deep learning y la Inteligencia Artificial (IA). Carrasco destaca que estos avances no solo han mejorado la protección, sino que han redefinido el valor mismo de la seguridad dentro de las organizaciones.

La Transformación Digital: De las Cintas VHS al Análisis Predictivo

La evolución técnica ha sido abismal. “Antes se grababa en VHS”, recuerda Carrasco. Hoy, la calidad digital es superior, y la incorporación de cámaras térmicas y algoritmos de IA ha multiplicado las capacidades. Estos sistemas son ahora capaces de identificar comportamientos anómalos de forma autónoma.

“Es imposible que una persona preste atención a 200, 500 o 1,000 cámaras al mismo tiempo”, explica Carrasco. “La IA, en cambio, puede detectar situaciones anómalas, como alguien intentando escalar una cerca o, en el ámbito de la seguridad pública, reconocer a una persona armada o alertar sobre un disparo, identificando automáticamente la cámara exacta donde ocurrió”.

Casos de Éxito: Ahorro Tangible y Continuidad del Negocio

Carrasco ilustra el impacto con casos concretos. Uno de los más contundentes involucra a una empresa de gas que sufría robos recurrentes de baterías y cableado en sus estaciones remotas, con un costo presupuestado de 30,000 pesos cada trimestre. Este “gasto operativo” aceptado se convirtió en una crisis cuando un intento de robo más audaz amenazó con interrumpir el flujo de gas, poniendo en riesgo 10 millones de dólares en multas por incumplimiento de contrato.

La solución fue un sistema perimetral con cuatro cámaras con IA. “El sistema detecta cuando alguien llega”, detalla Carrasco. “Si es un intruso, el protocolo se activa: se emite una advertencia por altavoces y, de forma manual, un operador amplía la imagen para capturar las placas del vehículo y verifica en la plataforma México si es robado”.

Del “Gasto de Seguridad” a la “Unidad de Negocio”

Este es el cambio de paradigma más significativo. “Antes, los sistemas de seguridad se consideraban un gasto”, afirma Carrasco. “Los guardias estaban en cuartos oscuros, con malas condiciones”. Hoy, la profesión se ha tecnificado y muchas empresas ya cuentan con vicepresidentes de seguridad corporativa.

Pero el salto cualitativo está en cómo la seguridad se convierte en un generador de ingresos. “En el retail, con las cámaras y analíticos correctos, puedes obtener datos demográficos de los clientes: sexo, rango de edad aproximado”, señala Carrasco. Esta información, anónima pero precisa, es oro puro para el marketing.

“Pueden detectar que pasas por la sección de shampoos y mostrar en una pantalla una oferta 2×1 específica para tu perfil demográfico”. Todo esto se cruza con datos como la dirección MAC de tu celular, permitiendo a las empresas conocer tus hábitos de consumo y enviarte publicidad hiperpersonalizada. “El departamento de seguridad se convierte en cómplice… toda esa información se comparte con marketing y ventas, y ellos la venden a sus proveedores. La seguridad pasa de ser un gasto a una unidad de negocio”.

Biometría y Privacidad: Un Precio por la Seguridad

Sobre el uso de datos biométricos, Carrasco es pragmático. “Cualquiera que tenga INE ya dejó sus huellas en el Instituto”, comenta. “Los bancos se conectan a esa base para verificar tu identidad”. Los sistemas de reconocimiento facial en espacios públicos son igualmente poderosos. Aunque en Europa puede haber marcos más rígidos, Carrasco apunta que “cuando entra la seguridad nacional, todo eso se borra”, refiriéndose a la capacidad de rastreo demostrada tras ataques como los de Londres.

Recomendaciones y el Futuro: El Mundial 2026 en la Mira

Para las empresas que buscan implementar estos sistemas, Carrasco ofrece un consejo claro: “Busquen un buen consultor”. Un asesor independiente puede asegurar que el cliente reciba exactamente lo que necesita y no solo lo que el integrador quiere vender, lo que puede traducirse en ahorros significativos, como los 300,000 dólares que una empresa recuperó gracias a una asesoría especializada.

Para las PYMES, sugiere investigar y entender que “lo más barato no es lo mejor”. Mientras que para los grandes corporativos e infraestructuras críticas, como la que requerirá la sede del Mundial 2026, la apuesta debe ser por sistemas robustos y de vanguardia que no solo disuadan, sino que inteligentemente prevengan y respondan a incidentes en tiempo real.

La conclusión de Carrasco es clara: la seguridad ya no es un mal necesario, sino una inversión estratégica. Es el seguro que se espera no usar, pero que, cuando se necesita, salva no solo patrimonio, sino la viabilidad misma de la empresa.