
Cuando los números no salen como uno quisiera, la respuesta puede ser dos cosas: retroceder o acelerar. Grupo México eligió lo segundo.
El conglomerado minero reportó una caída del 1.9% en su producción global de cobre durante el tercer trimestre de 2026, cerrando en 260,322 toneladas. La baja fue causada principalmente por leyes de mineral más pobres —es decir, el mineral extraído tenía menos cobre del esperado— tanto en sus operaciones de Perú como en su filial estadounidense Asarco. México aportó algo de alivio al compensar parte del retroceso con mayor actividad en sus yacimientos locales.
La caída, aunque modesta, no es un hecho aislado. Toda la industria cuprífera enfrenta el mismo problema estructural: los yacimientos más ricos ya se explotaron y los que quedan requieren procesar más roca para obtener la misma cantidad de metal. Es la realidad de minas que envejecen. La empresa ya ajustó su guía de producción anual de 1,034 a 1,028 millones de toneladas para cerrar 2026.

¿Y el mercado del cobre, cómo está?
Para entender la apuesta de Grupo México, hay que ver el panorama que tiene enfrente. Cochilco —la comisión estatal de cobre de Chile, referencia mundial del sector— proyecta que el precio del metal rojo promediará 5.95 dólares por libra en 2026. Un nivel históricamente alto. La demanda global sigue creciendo, impulsada por electrificación, vehículos eléctricos, centros de datos e infraestructura de redes. China representa el 57% del consumo mundial y, aunque su ritmo se desacelera ligeramente, sigue siendo el motor principal.
El mercado técnicamente tiene un pequeño superávit —alrededor de 225,000 toneladas en 2026—, pero los propios analistas de Cochilco advierten que eso no significa que haya cobre de sobra: hay escasez regional, los inventarios siguen concentrados y la oferta de minas prácticamente no creció este año. En otras palabras: los precios no se van a desplomar.
La apuesta de seis mil millones
En ese contexto, Leonardo Contreras, director de la división minera, anunció en conferencia con analistas que Grupo México planea invertir entre 4,000 y 6,000 millones de dólares en los próximos tres años, con Asarco como destino principal.
Los proyectos son concretos: la mina Ray en Arizona avanza en su plan de expansión mientras se realizan estudios de viabilidad para aumentar su capacidad. Más ambiciosa aún es la reactivación de la fundición y refinería de Hayden, también en Arizona, con una capacidad potencial de procesar 1.4 millones de toneladas de concentrado al año. Si eso se materializa, el grupo estaría añadiendo cerca de 350,000 toneladas métricas de cobre adicionales a su producción, lo que empujaría su techo productivo total hasta las 500,000 toneladas métricas del metal.
La unidad Silver Bell, igualmente en Arizona, sigue en estudios de factibilidad. La empresa espera tener mayor claridad sobre su viabilidad en los próximos trimestres.
El mensaje de fondo es claro: Grupo México ve en Asarco una pieza estratégica en el tablero del cobre en Norteamérica, especialmente cuando Estados Unidos acelera su inversión en infraestructura eléctrica y manufactura. Un mercado en transición energética que va a necesitar mucho más cobre del que hoy produce.
Información basada en el reporte trimestral de Grupo México, declaraciones de Leonardo Contreras ante analistas, Engineering News y proyecciones de Cochilco (Q2 2026).