Fresnillo no tuvo un primer semestre cualquiera. La compañía —el mayor productor primario de plata en el mundo y uno de los grandes del oro en México— anunció la adquisición de Probe Gold Inc., publicó números que pocos esperaban ver tan pronto, y dejó claro que su apetito por crecer no está cerca de saciarse.

Los números primero, porque son difíciles de ignorar

Los ingresos del primer semestre llegaron a 3,400 millones de dólares. Eso es un 74.7% más que el mismo periodo del año anterior. La utilidad bruta casi se triplicó: subió 130.7% hasta los 2,400 millones. Y el flujo de caja operativo acompañó.

Parte de eso lo explican los precios del oro y la plata, que han estado favorables. Pero Fresnillo no solo se montó en la ola — también supo remar. En los últimos cinco años ha devuelto más de 2,000 millones de dólares a sus accionistas sin comprometer su balance. Eso no es suerte, es disciplina financiera.

Mina por mina: quién jala y quién aguanta

La mina Fresnillo —la joya de la corona— mantuvo sus leyes de plata y además incrementó producción de oro. Los subproductos de zinc y plomo ayudan a mantener los costos bajos. Bien.

Saucito está en modo inversión: el proyecto de conexión del tiro Jarillas busca bajar el costo por tonelada sin sacrificar flujo de caja. Es el tipo de apuesta que se ve en los resultados dos o tres años después.

Juanicipio fue la sorpresa positiva del semestre — superó sus propias metas y ya tiene una banda transportadora nueva en camino para seguir optimizando.

En el norte, Herradura lleva 29 años operando y ya trabaja mineral de menor ley, como es natural en una mina madura. Pero sigue avanzando en su expansión subterránea. Ciénega fue la mejor historia del periodo: 15% más de producción de oro. San Julián gestionó bien un entorno de leyes variables y se mantuvo sólida.

Probe Gold: la apuesta en Canadá

La adquisición de Probe Gold Inc. es la movida más comentada del anuncio. Probe trae consigo el proyecto Novador, en Canadá, con un recurso de 10 millones de onzas de oro y un paquete de exploración amplio. Para Fresnillo —que ya operaba en México con minas en distintas etapas de madurez— entrar con fuerza a Canadá diversifica geografía y agrega reservas en un solo movimiento.

El pipeline que viene

Lo que más llama la atención del reporte no son los números de hoy sino lo que viene después. El proyecto Rodeo en México ya tiene su evaluación económica preliminar casi lista y subió su estimado de producción anual a entre 90,000 y 110,000 onzas. En Guanajuato hay exploración activa en vetas de plata de alta ley, con construcción de tiros y rampas programada para los próximos meses y producción apuntando a 2033 —o antes. En Herradura, el cluster de Tajitos suma sinergias. En Orisyvo, problemas metalúrgicos que antes frenaban el proyecto quedaron resueltos.

Fresnillo tiene más de 2,000 millones de onzas de plata y 44 millones de onzas de oro en inventario mineral. Eso es una reserva que le da margen para navegar ciclos, retrasos y sorpresas sin cambiar de estrategia a mitad del camino.

Lo que la empresa misma advierte

La dirección fue directa en su reporte: el sector minero en México enfrenta escasez de mano de obra especializada, inflación en energía, materiales y servicios, y un entorno regulatorio y fiscal que sigue evolucionando. La seguridad en algunas regiones también se monitorea de cerca. No son problemas nuevos, pero la empresa los nombra — señal de que los toman en serio y los inversores institucionales también.

El primer semestre de Fresnillo dice dos cosas a la vez: los resultados actuales son sólidos, y la empresa está construyendo para que los siguientes también lo sean.

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