México enfrenta su nueva realidad operativa

Adaptarse o quedarse atrás: la logística mexicana frente a un nuevo entorno global

En un contexto de tensiones comerciales y cambios acelerados, la logística en México vive un momento decisivo donde la adaptación supera a la eficiencia operativa. Felipe Ordoñez, CEO de Promologistics, identifica este cambio estructural como el principal reto actual. Según el directivo, el entorno comercial está transformándose e impactando directamente en toda la cadena de suministro. Más allá de cuestionar las nuevas reglas, el desafío real para las empresas consiste en entender que el camino será distinto y adaptarse.

La referencia no es menor. La reconfiguración de políticas comerciales en Norteamérica y la posible renegociación de acuerdos como el tratado de libre comercio generan incertidumbre, pero también obligan a replantear estrategias. En este escenario, la logística deja de ser un área operativa para convertirse en un habilitador clave de la competitividad empresarial.

Eficiencia, tecnología y costo: la nueva ecuación logística

Ante este panorama, la eficiencia ya no es opcional. Es la base para compensar factores externos como los aranceles o la volatilidad del mercado.

Ordoñez lo resume en una premisa clara: hacer más con lo mismo. La tecnología, particularmente la inteligencia artificial, juega un papel relevante, pero no como una tendencia superficial. “No se trata de subirse a la ola por moda, sino de entender cómo utilizarla para hacer más eficiente la operación”, explica.

El reto está en trasladar la innovación a resultados concretos: procesos más ágiles, menores costos y cumplimiento en tiempos de entrega. En una industria donde los márgenes pueden ser estrechos, cada mejora operativa tiene impacto directo en la competitividad de los clientes.

El parteaguas de la pandemia: del B2B al dominio del e-commerce

Si hay un punto de inflexión reciente en la logística, es la pandemia. Antes de 2020, gran parte de las operaciones estaban enfocadas en modelos B2B tradicionales: entregas a retail, centros de distribución y canales físicos.

El cierre de estos canales obligó a una transformación radical. Empresas que dependían casi en su totalidad del comercio tradicional migraron aceleradamente al entorno digital. En algunos casos, el cambio fue extremo: de un 95% de ventas físicas a un 95% digital.

Este giro redefinió la logística. La operación dejó de basarse en consolidaciones masivas para pasar a esquemas dinámicos: procesar y entregar de forma casi inmediata. “El cliente compra y espera recibirlo ya. Y eso, desde la logística, es sumamente complejo”, explica Ordoñez.

El resultado fue una evolución obligada. Empresas logísticas tuvieron que incorporar tecnología, rediseñar procesos y adaptarse a una demanda mucho más fragmentada y exigente. Para muchas, esto significó convertirse en organizaciones completamente distintas a las que eran antes de la pandemia.

Un consumidor más exigente… pero también más consciente

El crecimiento del comercio electrónico trajo consigo un consumidor que exige rapidez, pero que comienza a cuestionar el costo de esa inmediatez.

Según Ordoñez, el siguiente paso será encontrar un balance entre velocidad, costo y personalización. No todos los usuarios quieren lo mismo: algunos priorizan entregas inmediatas, mientras otros prefieren recibir sus pedidos en horarios específicos o reducir costos.

Este cambio abre nuevas áreas de oportunidad, especialmente en la personalización de entregas y en modelos más sostenibles. La consolidación de envíos, la reducción de empaques y una logística menos invasiva con el medio ambiente empiezan a cobrar relevancia.

“El consumidor va a empezar a entender que no todo necesita llegar al día siguiente, y que esa rapidez tiene un costo”, apunta.

El riesgo subestimado: la inseguridad en la cadena logística

Más allá de la tecnología o la eficiencia, hay un factor crítico que sigue afectando a la industria: la inseguridad.

El robo en carreteras y la violencia en rutas logísticas representan un problema estructural que no solo encarece las operaciones, sino que pone en riesgo la entrega misma. “Puedes tener el mejor sistema, la mejor operación, pero si el producto no llega, todo falla”, advierte.

Este fenómeno, aunque visible, sigue sin ser atendido con la urgencia necesaria y se perfila como uno de los mayores desafíos para el sector en el corto plazo.

Talento, cultura y liderazgo en transformación

La evolución logística no es solo tecnológica, también es humana. En este nuevo entorno, habilidades como la resiliencia, la empatía y la capacidad de adaptación se vuelven fundamentales.

Ordoñez destaca la importancia de entender que detrás de cada pedido hay una expectativa del cliente, no solo un producto. Este cambio de perspectiva redefine la forma en que operan los equipos.

Además, la convivencia entre distintas generaciones dentro de las organizaciones plantea un reto adicional: integrar diferentes formas de pensar y aprovecharlas como ventaja competitiva.

En términos de liderazgo, la lección es clara: confiar en el equipo. “Cuando cada quien juega su posición, las cosas funcionan. Cuando no hay confianza, todo se complica”, afirma.

Crecer en la incertidumbre: una apuesta estratégica

A pesar del contexto incierto, la visión hacia 2026 es optimista. Lejos de adoptar una postura conservadora, algunas empresas están apostando por el crecimiento.

La apertura de nuevas bodegas, incluso sin tener garantizada su ocupación inmediata, refleja una estrategia basada en riesgo calculado. En un mercado con alta demanda de espacios logísticos, anticiparse puede ser la diferencia entre crecer o quedarse atrás.

“Es una época para medir riesgos, pero también para tomar decisiones y avanzar”, señala Ordoñez.

Más allá de la política: construir en medio del cambio

En un entorno polarizado, el mensaje final apunta a la acción. Más allá de posturas políticas o económicas, el llamado es a enfocarse en lo que sí se puede controlar: operar mejor, adaptarse y construir.

La logística, en este sentido, se consolida como un pilar estratégico. No solo mueve productos, sino que permite que las empresas sigan compitiendo en un entorno cada vez más complejo.

Porque, al final, la ecuación es simple: si la cadena funciona, el negocio también

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