La seguridad en México sigue siendo un tema que, en muchos casos, se atiende más por obligación que por convicción. En una nueva edición de Neuron Security Talks, la conversación con Alonso Cantero, CEO y cofundador del Hub de Seguridad, deja al descubierto una realidad incómoda pero urgente: la prevención y la capacitación siguen siendo los grandes pendientes tanto de las empresas como de la sociedad en general.

El Hub de Seguridad nace de una necesidad clara identificada desde la experiencia práctica en la industria de la seguridad industrial. Tras más de 15 años fabricando equipo de protección, Alonso y su socio detectaron que los accidentes no solo no disminuían, sino que incluso aumentaron después de la pandemia. La razón principal fue evidente: la reducción de la capacitación. Cuando las empresas dejaron de entrenar a su personal, la accidentalidad se disparó. A partir de esta observación surge el Hub, no como un negocio tradicional enfocado únicamente en productos, sino como una plataforma de concientización, educación y comunidad.

Hoy, el Hub de Seguridad juega un papel relevante para las empresas que buscan profesionalizar su enfoque de prevención. Más allá del cumplimiento normativo, la plataforma permite reforzar conocimientos, actualizarse conforme a la normativa vigente y facilitar la capacitación continua sin depender exclusivamente de la presencialidad. La pandemia evidenció las limitaciones de los modelos tradicionales y abrió la puerta a esquemas digitales que hoy permiten capacitar de forma más ágil, práctica y accesible.

Con más de 20 cursos disponibles —desde primeros auxilios básicos hasta temas específicos de seguridad laboral—, el Hub busca cubrir tanto las obligaciones legales como las verdaderas necesidades operativas de las organizaciones. A esto se suman webinars, contenidos educativos, una comunidad en construcción y un podcast que ya supera los 160 episodios, donde se abordan temas que van desde la seguridad industrial hasta la ciberseguridad, la prevención social y la gestión del riesgo.

Uno de los puntos más relevantes de la conversación es la evolución —o falta de ella— en la cultura de seguridad dentro de las empresas en México y Latinoamérica. Alonso es claro: el país va rezagado. La pandemia relajó los estándares, se recortaron presupuestos y la seguridad fue vista como un gasto prescindible. Esto ha derivado en prácticas riesgosas, cumplimiento parcial y una pérdida de la conciencia que se había venido construyendo durante años, incluso en grandes corporativos que antes exigían altos estándares a toda su cadena de valor.

A pesar de ello, la tecnología ha avanzado de manera importante. Los equipos de protección son más ligeros, resistentes y eficientes, y la digitalización ha abierto nuevas formas de aprendizaje. Plataformas como el Hub permiten que las personas se capaciten por iniciativa propia y lleven ese conocimiento a sus organizaciones, rompiendo con la idea de que la seguridad depende únicamente del patrón o de la autoridad.

En este proceso, la inteligencia artificial comienza a jugar un papel clave. Desde la mejora de manuales y contenidos hasta la creación de materiales visuales y simulaciones de riesgo, la tecnología se convierte en un aliado para estandarizar, actualizar y enriquecer la capacitación, siempre con la responsabilidad de validar la información con expertos y autoridades.

Desde su rol como CEO y cofundador, Alonso Cantero se enfoca principalmente en las relaciones públicas, el contenido y la difusión del mensaje del Hub, mientras que la operación recae en una dirección ejecutiva especializada en pedagogía y gestión. Este equilibrio ha permitido que el proyecto siga creciendo, incluso en momentos críticos donde estuvo a punto de detenerse.

El aprendizaje más valioso, según Alonso, es entender que la verdadera trascendencia está en el impacto positivo que se genera en las personas. Cambiar hábitos, salvar vidas, prevenir accidentes y sembrar conciencia son logros que no siempre se miden en números, pero que definen el verdadero valor del proyecto.

Mirando hacia el futuro, el Hub de Seguridad aspira a consolidarse como un punto de encuentro para todos los actores de la seguridad: empresas, expertos, capacitadores y comunidad. Un espacio donde la prevención deje de ser reactiva y se convierta en una práctica cotidiana. Porque, como bien concluye Alonso, la seguridad no empieza en la norma ni en la empresa: empieza en cada persona.