En Neuron Security Talks, el CEO de one IT redefine la ciberseguridad como un pilar estratégico, cultural y social, más allá de lo técnico. Ante riesgos como interrupciones operativas y deepfakes, Arellano propone equilibrar la innovación con metodología y ética,
utilizando la Inteligencia Artificial como herramienta de defensa indispensable. Al transformar la seguridad de un gasto en una ventaja competitiva, las organizaciones aseguran su continuidad. El éxito radica en el liderazgo institucional y una cultura de prevención que proteja la privacidad en un futuro hiperconectado.
Durante años, la ciberseguridad fue vista como un asunto técnico, casi invisible, reservado para especialistas detrás de pantallas y firewalls. Hoy, esa narrativa quedó obsoleta. En su conversación con Neuron Talent Talks, Rodrigo Arellano, CEO y fundador de one IT, deja claro que la ciberseguridad ya no es solo un tema de tecnología: es un tema social, cultural y, sobre todo, estratégico.
De la curiosidad tecnológica al impacto social
La historia de Rodrigo con la tecnología comienza de forma casi anecdótica: una computadora de escritorio con menos capacidad que un reloj inteligente actual. Pero esa primera chispa lo llevó a estudiar ingeniería en comunicaciones y electrónica y, más tarde, a comprender algo que marcaría su carrera: la tecnología no solo optimiza procesos, transforma vidas.
Desde su paso por el IJALTI, donde trabajó en proyectos para reducir la brecha digital en Jalisco, Rodrigo fue testigo directo del impacto social de la conectividad. Ese entorno, combinado con un ecosistema emprendedor activo, dio origen a one IT hace más de 12 años, cuando hablar de ciberseguridad aún parecía un lujo o una exageración.
Cuando la ciberseguridad deja de ser técnica
En aquel entonces, la imagen del ciberataque estaba asociada a un hacker solitario y lejano, y el riesgo parecía exclusivo de bancos o instituciones financieras. Hoy, el panorama es radicalmente distinto. Como señala Rodrigo, la digitalización acelerada ha convertido a la ciberseguridad en uno de los riesgos más críticos para cualquier organización.
Plantas de energía, sistemas de agua, hospitales, fábricas y gobiernos dependen de sistemas digitales. Un ataque ya no solo implica pérdida de información, sino interrupciones operativas, impactos sociales y crisis reputacionales. Por eso, la conversación dejó de darse únicamente con áreas de TI y hoy involucra a directores generales, consejos de administración y comités de riesgo.
Audacia con método: innovar sin improvisar
Uno de los grandes dilemas actuales es cómo equilibrar la innovación con la prudencia. Para Rodrigo, la respuesta está en la metodología. one IT apuesta por tecnología de vanguardia —incluida la inteligencia artificial— pero siempre bajo marcos de referencia claros, estándares internacionales y análisis de riesgo.
La innovación sin método genera una falsa sensación de seguridad. Comprar herramientas sin una estrategia integral solo crea parches temporales y un círculo vicioso de incidentes. La clave está en proteger lo verdaderamente crítico: las “joyas de la corona” del negocio.
Inteligencia artificial: defensa, ataque y ética
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en la conversación. Hoy puede ser usada tanto para atacar como para defender. Desde correos hiperpersonalizados con malware hasta deepfakes capaces de suplantar a un CEO en una videollamada, los riesgos ya no son hipotéticos.
Ante este escenario, Rodrigo es contundente: las empresas que intenten defenderse sin inteligencia artificial ya perdieron la batalla. Sin embargo, el uso de esta tecnología exige una línea ética clara. En one IT, el alcance, la confidencialidad y la protección de la información del cliente son innegociables. La IA es un superpoder, pero su impacto depende de quién y cómo la utilice.
Seguridad como gasto… o como ventaja competitiva
Uno de los puntos más interesantes de la charla es la forma de replantear la ciberseguridad desde el negocio. Puede verse como un gasto necesario —igual que un seguro— o como una inversión estratégica.
Rodrigo comparte el caso de una empresa automotriz que, tras un incidente, decidió profesionalizar su programa de seguridad, certificarse y alinearse a estándares internacionales. Cuando el mercado comenzó a exigir esas certificaciones, la empresa no solo estaba lista: ganó ventaja competitiva y capturó nuevas oportunidades.
Cultura, personas y liderazgo
Más allá de la tecnología, el verdadero reto está en las personas. La adopción cultural es más compleja que el desarrollo tecnológico. Desde colaboradores que deben entender por qué no dar clic en un correo sospechoso, hasta líderes que deben asumir la ciberseguridad como parte de la continuidad del negocio.
Como líder, Rodrigo reconoce su propia evolución: de un liderazgo cercano y casi paternalista, a uno institucional, exigente y alineado a resultados. Hoy, one IT opera con gobierno corporativo, consejo, OKRs y una visión clara de hacia dónde va la organización.
La exigencia, explica, no está peleada con la empatía. Se trata de sacar el máximo potencial del equipo, honrar la confianza de los clientes y asumir la enorme responsabilidad de operar 24/7 en un sector donde los ataques no descansan.
El futuro: velocidad, privacidad y responsabilidad
La transformación digital que viene no tiene precedentes. La adopción de tecnologías como la inteligencia artificial avanza a una velocidad nunca antes vista. Esto abre oportunidades increíbles, pero también plantea riesgos profundos en privacidad, ética y seguridad.
Para Rodrigo, el futuro no es algo que podamos detener, pero sí algo que podemos construir de manera responsable. La privacidad será uno de los grandes temas de los próximos años, y la ciberseguridad jugará un rol clave en definir los límites de la tecnología.
Haz lo mejor siempre
Al cierre de la conversación, Rodrigo comparte el mantra que guía su vida personal y profesional: haz lo mejor siempre. Más allá de los resultados, lo que trasciende es el esfuerzo, la responsabilidad y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
En un mundo hiperconectado y vulnerable, la ciberseguridad deja de ser un área más del organigrama para convertirse en un habilitador del futuro. Y líderes como Rodrigo Arellano nos recuerdan que, sin cultura, ética y liderazgo, ninguna tecnología es suficiente.

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